¿Por qué los millennials están haciendo "cosas de señora"?

Solo nos falta enviar frases de Piolín por WhatsApp.

Trabajar, trabajar y trabajar. Luego, ir a casa. Encerrarse, con mascota, con pareja y con pizza todo un fin de semana. Ver series. Dormir. Volver a trabajar. Y, cuando hay una fiesta, surge todo el entusiasmo, pero terminan siendo como el meme de Kim Kardashian bajo las cobijas que afirma que pensará si irá a algún sitio, sabiendo que no lo harán. También se identifican con otros memes: saben lo que es tener que cocinar, o que el bicarbonato solucione todos los problemas. Cuidar mascotas, cuando tienen tiempo. Y si hallan tiempo para salir, quieren morir por todo lo que hicieron para reposar una semana entera por lo menos. ¿Se les hace conocida la situación?

Varios estudios muestran que los millennials están cansados, tienen más trabajo, y están mal pagados. Además es un hecho: cuando dicen “no tengo vida”, es que muchos no la tienen.

“Ahora los millennials buscan desconectarse de esta tecnología, de todo este ritmo. Buscan un espacio para ellos en medio de este caos”, afirma para Metro Christine Hassler, escritora, coach y experta en millennials. Por eso no les extrañe que hagan cosas que culturalmente y en otras épocas, eran para “gente mayor”, pero que para ellos  son completamente normales. Ser “señora” hoy es producto de su tiempo, donde nos conectamos, aislamos, y lo tenemos todo al alcance de la mano para terminar, en el mejor estilo del “dolce far niente”, con el enorme placer de hacer nada.

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Ahora,  que tendencias como el hygge (la tendencia escandinava que privilegia en decoración, cocina y estilo de vida lo personal y hogareño), lo orgánico, lo íntimo y lo personalizado –así como el lujo y consumo experienciales– sean algo popular, más que antes y ahora vengan en formatos accesibles como libros, páginas crowdcurators, cuentas de Instagram y Youtube, hacen que todos puedan ajustar su estilo de vida lejos del estrés inmediato. Además, la vida cotidiana actual da todo al alcance de la mano: desde comida y series, hasta sexo. Literalmente, no hay que moverse. Y en eso los millennials lo tienen todo ganado. Ahora están más cansados, más precarizados y por lo tanto, más hiperconectados. Sus propios espacios son los que están en juego. Y eso es lo que buscan con actos tan simples como el de recogerse y simplemente vivir a otro ritmo.

P&R

Mariale Pascua, consultora de tendencias, WGSN

 

¿Por qué crees que ahora los millennials tienden más a tener espacios más íntimos que los de otras generaciones, a encerrarse más?

–Hay una parte estadística que afecta a los millennials muy fuerte, y es que además de ser una de las generaciones con mayor educación a nivel global, también son una generación que se ha encontrado con muchos más problemas para tener trabajos y más aún, trabajos que paguen lo mismo que pagaban a otras generaciones a nuestra edad. Esto definitivamente afecta el bolsillo del millennial, porque ahora nos piden maestrías y estudios complementarios que anteriormente no pedían. Es un tema importante a tomar en cuenta para empezar a hablar de la fiesta, porque el millennial está viendo que tiene que gestionar su gasto de una forma distinta. Además, vemos el aumento en las jornadas laborales no oficiales. Gracias a la conexión permanente, nos levantamos a las 6 am ya con emails por contestar, porque el trabajo ya no solo es local sino global, y ahí empezamos, después seguimos y cuando salimos a las 5 si nos llegan emails urgentes a las 9, 10 pm aún seguimos respondiendo por la inmediatez del celular. La velocidad y el ritmo de vida han aumentado, saturándonos de información y de cosas por hacer, al punto que hasta nos lavamos los dientes haciendo algo más al tiempo. Ahí es que aprovechamos los momentos libres para otras cosas.

Es decir, ahí sería el momento en que nos encerramos. Las cosas de “señora”.

–Ahí entran, porque  tiene que ver directamente con alejarse de esa velocidad de vida y con la desconexión. Cambian las prioridades. Si nuestro ritmo de vida no fuera tan rápido, seguro saldríamos más porque también es una opción para la desconexión, pero realmente es un tema de aceleración igual.  Hablamos de millennials en edad laboral: aunque ellos siguen con muchas cosas de mentalidad de universidad, empieza a cambiar la fiesta. Gracias a esto han surgido nuevas alternativas que arman la gran fiesta profesional en casas.

“Los millennials son una generación que tiene más problemas para conseguir trabajos y trabajos más precarios, con un horario extendido y sin límites. Esto nos ha saturado tanto que no nos queda tiempo para nada más. Buscamos desconexión” 

Como decía Gilles Lipovestsky, ahora el lujo es experiencial. ¿Tiene alguna relación?

Preferimos gastar en experiencias que en productos y realmente, salir a fiestas salvajes ya no es una experiencia. Tiene que ser muy novedoso para realmente apreciarlo. Es decir, tendría que apelar al FOMO (fear of missing out) para que realmente nos llame la atención y nos atrape. Ahí hay algo que la gastronomía ha hecho y le ha faltado a la fiesta… apelarle al FOMO de los millennials y la GenZ, por eso a veces preferimos salir a comer que salir de fiesta, al igual que viajar, porque es una una experiencia que nos da vivencias únicas.

¿Qué experiencias podrías catalogar dentro de este estilo de vida?

Relacionado con esto, hay una concept store en Lima; Morphology que está buscando unir las 2. Tienen un mariposario en el restaurante, pero además su énfasis es en la mixología, han creado espacios y experiencias únicas. A veces tienen acróbatas en cintas en la parte del mariposario, como parte del show, con DJ y fiesta.  De ahí la importancia de experiencias novedosas, y el éxito de los festivales musicales, por ejemplo.

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