Querido Antonio Caballero, ¿qué piensas de Terry Crews?

Según tu, denunciar que nos agredan desde pequeñas es de “mujeres quejosas”.

Luz Lancheros, @luxandlan

Para algunos macho progres de por ahí, el que nosotras hayamos decidido denunciar lo que nos han hecho por siglos entonces es cosa de mujeres “locas, quejosas e histéricas”. Tristes y clásicas maneras de silenciarnos – y tan estúpidas a su vez- que uno no esperaría que un intelectual de la talla de Antonio Caballero tuviera ese tipo de razones para interpretar un mundo que ya no entiende.

Antonio, en tu columna de marras, y que tiene nos tiene indignadas a tantas,  se infiere que es normal y natural recibir insinuaciones, porque según tu, por ser mujeres debemos soportar que nos toquen debajo de la mesa, que nos roben besos y que nos den cualquier tipo de insinuación. Lo que no aclaras es que tiene que ser consentida y que por eso las personas se reproducen. Lo que nos tiene tan furiosas es eso:  que por nacer con vagina entonces tenemos que estar dispuestas a ser presa de todo tipo de tocamientos y abusos desde nuestra infancia porque hay unas cosas que "sí son abuso y otras que no" y "no todo es criminal". Claro, entonces desde Asia Argento hasta la niña que es “molestada” por un familiar  o a la mujer que le tocan el culo en plena acera, todas nosotras, por ser mujeres debemos estar dispuestas y complacientes y quedarnos calladas porque algunas cosas que nos hacen son inocentes. Y si no, somos unas paranóicas feminazis que odiamos cualquier avance por parte del hombre, porque pobrecitos los tipos a los que ya no les dejamos hacer nada con nuestro cuerpo y los denunciamos, así tengan todo el poder del mundo y el privilegio. Qué pecao.

Así de idiota suenas en tu columna, así de absurdo. Pero a tí se te olvida que los hombres también pueden ser víctimas y que en el reportaje de la revista “Time” lleno de “todas esas mujeres quejosas” también apareció un hombre: el actor Terry Crews, a quien un poderoso de la industria le agarró sus partes íntimas en una función y a quien demandará. Sí, amigo, si reduces el problema a “una cosa de mujeres” (porque no puedo creer que ese sea tu limitado campo de razonamiento), juguemos en el mismo campo: ¿qué pasaría si a tí como hombre te hicieran todo lo que a nosotras nos hacen desde la infancia? ¿Cómo reaccionarías si te tocan en el transporte público, si un maestro tuyo de la universidad quiere acosarte o alguien que es tu superior, si lo tuvieras, quisiera obligarte a tener sexo o a tener algún tipo de acercamiento que no pediste?

Ahora no me vengas con el cuento de que un hombre debe recibir todo esto de manera solícita porque es un “varón”. Esos mitos de una masculinidad exagerada y dañina se quedaron en tu generación, así a muchos les cueste asimilarlo (hablo desde el caso Maluma en adelante). Hombre o mujer, nadie merece ese tipo de comportamientos si no los solicita. SI no son consensuados. Está tan horrible que a nosotras nos salgan con ese tipo de insinuaciones, como que a un hombre sus compañeras de trabajo le pellizquen el culo porque está guapo. Es lo mismo.

Yo creo que deberías preguntarte, lejos de tu pedestal de “gran intelectual y opinador” de Colombia, en qué mundo vives ahora y si lo comprendes. Si la gente a la que le escribes ya no es la misma que te reverencia en el pasado (y por Dios que con esto ya no lo hará). Que no admitiremos cualquier diátriba barata que silencie o subestime las luchas que hasta ahora están siendo escuchadas. Y que cualquier pobre defensa como las que te han hecho en Twitter, comenzando por la de Héctor Rincón, no es más que un montón de palabrería mal infundada, la misma que usan los mismos de siempre, para tratar de tapar un cambio que ya es imparable y que a muchos de tu especie les cuesta admitir.