Funa: un ejercicio clandestino de justicia

Pensando sobre feminismo y los últimos acontecimientos públicos de denuncia machista, se hace necesario pensar y repensar como usamos la funa, los medios de comunicación, las redes sociales y el activismo politico.

Funa es una palabra del mapudungun, “funan” significa “podrir”, funa seria la acción de podrido. Para nuestra sociedad la funa es manifestación de denuncia, repudio público, queremos funar acciones que nos indignan.

La autotutela, el “Ojo por ojo”, es un mecanismo de defensa de derechos muy antiguo, la funa entra en esta tradicional manera, que quienes somos ciudadanas comunes y corrientes, más de alguna vez hemos querido ejecutar o lo hemos hecho, porque la justicia tradicional parece ser un proceso que pocos cruzan, ya por exceso de burocracia, ya por falta de acceso, este espacio tan importante de equilibrio social se encuentra efectivamente al debe.

La funa, además, tiene otro aspecto muy interesante, algo que podríamos llamar político, pues a mi juicio, la funa también es una manifestación de protesta. Funamos aquello que repudiamos y ese repudio muchas veces es hacia situaciones que están impuestas de manera estructural. Por ejemplo, las funas que se hicieron posdictadura a los militares que habían asesinado en dicho periodo y que se encontraban impunes. También las habituales funas anti violencia contra las mujeres o funa anti-machista que vemos hoy en día son parte de eso. En este sentido nuestra querida funa es también una declamación colectiva, apelante, demandante y clandestina.

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El movimiento feminista, al cual adhiero, ha tenido en innumerables oportunidades que acudir a la funa, para terminar con el círculo de la violencia, pues la principal razón que convierte a la violencia de género en un problema cíclico, es que se enmarca en el ámbito íntimo, privado, cotidiano; por eso la funa al cantante Tea Time, en el caso de ser culpable de lo que se le acusa, fue una exposición pública que, aunque nociva para su carrera, consiguió visibilizar y detener el abuso a nivel doméstico tras ser denunciado.

El feminismo no es una corriente de pensamiento reciente y conversando con amigas, hemos llegado a afirmar que la lucha feminista en esta época, está orientada principalmente al fin de la violencia, si en su momento fueron los derechos políticos, laborales, sexuales -si bien dichos problemas no se encuentran equiparados- creo que a estas alturas, la pelea va orientada a la recuperación de las vidas que el machismo ha coartado (aunque aquello no sea posible) y a visibilizar que esa violencia es estructural (cuestión que sí es posible, si se deja de ser un simio). En este sentido, la funa al escritor Gabriel Salazar es clave, pues estaría visibilizando que la violencia está también presente en escenarios que se creen indemnes.

Entonces, si tenemos funa, justicia en la propia mano, protesta contra la violencia estructural; ¿Qué nos falta? Criterio.

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La justicia es simbolizada por una mujer con ojos vendados con una balanza en una mano y con una espada en la otra (mal augurio). Lo que representa la balanza es la ponderación o equilibrio de derechos. Frente al derecho  a expresarse libremente, a protestar, a informar, a prevenir y terminar con la violencia, se encuentra en el otro lado de la balanza el derecho a la dignidad humana, la vida privada y la presunción de inocencia. Laaaarga discusión esta.

No es fácil, lograr la abstracción para medir el derecho propio frente al derecho ajeno. ¿Cuándo empieza y cuando termina? Ahí entonces visibilizo -y quizás ahora mismo sonrías un poco- otro problema, nadie nunca nos ha enseñado nada sobre protestar, sobre autodeterminación, sobre la posibilidad de reclamar una sociedad diferente y que esa declamación sea vinculante; entonces ejercemos este derecho que percibimos de manera intuitiva sin conducción, sin vuelta de carnero, sin sopesar los derechos también fundamentales que puedan llegar a afectarse, ello no es violento pero si irresponsable.

Necesitamos la funa, necesitamos visibilizar que la violencia está en todas partes. Usemos la funa sin la vanidad de las redes sociales y con la responsabilidad de ser esta, un acto de protesta, un ejercicio clandestino de justicia.