Mariana Pajón: “Uno no nace con talento, uno se hace”

La medallista olímpica quiere ser ejemplo de perseverancia en la vida de las personas, sobre todo cuando se trata de ser mujer.

Fue en el año 2012, con los Juegos Olímpicos de Londres, que Colombia y gran parte del mundo supo quien era Mariana Pajón. A partir de ese momento pudo dejar de explicar que era “una niña que practica BMX” y ya no tuvo que volver a mencionar en qué consistía este deporte.

Pero para llegar a este punto de reconocimiento en su vida, que entre otras cosas jamás buscó, el camino no fue fácil y momentos de hacer todo a un lado hubo por montones, empezando por los ‘percances’ que le pasaban cuando era niña y participaba en competencias.

Para empezar, sus padres no estaban tan convencidos de apoyarla en este deporte, al menos en un principio.

“A mis papás no les gustaba que yo compitiera porque decían que era un deporte para niños. Incluso creían que yo me iba a comportar como un niño por practicar un deporte extremo, de contacto y de caídas, pero bueno me fui abriendo camino”, cuenta la hoy bicampeona olímpica de BMX y 18 veces campeona mundial, que por cierto ahora también está incursionando en el ciclismo de pista, y acaba de ganar su primera competencia.

La primera carrera que corrió Mariana Pajón fue a los cinco años de edad. Se dio cuenta de que la inscripción a la competencia era gratuita y que por eso no necesitaba de sus papás. Aunque no alcanzaba el escritorio de la secretaria del centro de entrenamiento, se le acercó, y le dijo que la inscribiera. Al final compitió en medio de todos los niños.

“He tenido varios obstáculos por ser mujer, pero para mi eso nunca fue una limitante, si lo quería hacer, lo podía hacer”.

Cuando se inscribía a competencias, Mariana solía tener problemas con la aprobación para participar: o bien la separaban de categoría o simplemente le enviaban una carta en la que decían que no podía correr. Aún si se lo permitían a veces había inconvenientes.

“Para evitar problemas con los papás de los niños nos premiaban aparte, aunque hubiéramos competido juntos. Si yo ganaba y quedaba en primer lugar, entonces al niño que quedaba de segundo también lo premiaban como si hubiera quedado de primero”.

La campeona cuenta que estos asuntos podían llegar a ser muy tensionantes, pues veía como a los niños a los que ella superaba los regañaban porque se dejaban ganar de una niña, e incluso “les daban ‘pelas’ en la casa”.

“Pero yo siempre estaba enfocada en mí. Yo no me enfocaba en ellos. Siempre pensaba que era una niña que lo podía hacer, y me ponía el casco y me trasformaba”, dice enérgicamente Mariana.

Fuerza para afrontar los miedos

 Mariana, a sus 26 años de edad, ha sido campeona mundial 18 veces, pero así mismo, ha sufrido 18 fracturas en varias partes del cuerpo.

 “No hay día que yo no sienta susto antes de salir o saltar. De cero a dos segundos ya vamos a 60 km/h y un salto puede tener 13 metros de largo. Mi bicicleta pesa 7 kilos y yo peso 55kg, con cualquier viento fuerte puedo salir volando. Cuando veo estos obstáculos, y a otras siete niñas que te quieren ganar, me imagino la caída … en 3D… las vueltas que va a dar…”. “Pero en ese momento previo a la competencia es que me doy cuenta de que yo nací para esto y que lo puedo hacer. Y si alguien ya lo hizo, yo también lo puedo hacer”.

 Y ante todo, la perseverancia

 Desde los cinco hasta los nueve años de edad Mariana iba a al colegio y hacía las tareas al volver, porque si no le iba bien en el colegio su mamá le decía que no la apoyarían con el deporte. Luego, se dedicaba a montar bicicleta almenos tres horas todas la tardes.

Después de ganar su primer campeonato mundial empezó a entrenarse también el gimnasio. Se levantaba a las tres de la madrugada para entrenar, luego iba a estudiar, y al volver, nuevamente retomaba su bicicleta.

“Si tu quieres, lo logras, porque nadie más lo va a hacer por ti. Uno no nace con talento, uno se hace. De eso estoy muy segura. Si uno no lo sueña, no lo desarrolla. Yo fui una niña que soñó y ahora puedo devolver las oportunidades que tuve en la vida a muchas personas”.

Y es que desde el 2012, Mariana emprendió otro proyecto personal: la Fundación Pedaleando por un Sueño. Con ella busca que más niños soñadores como ella encuentren en el deporte una alternativa de vida, pero también, que los pequeños aprendan a ser buenas personas por medio de este.

A raíz des esto, mariana da charlas sobre si vida en varios espacios, buscando empoderar a niños, niñas y adolescentes de trabajar en su propio crecimiento moral y profesional.

 

Mariana, embajadora de Samsung

“Mariana representa para los colombianos una persona guerrera, luchadora , que sacó adelante sus sueños y que sobrepasó muchos obstáculos. Nosotros creemos en los innovadores del mañana y ella está innovando en su deporte y para nosotros es muy importante que ella logre inspirar a nuestros jóvenes”, dice Cesar Muñoz, director del Departamento de Responsabilidad Social de Samsung, con cuyos proyectos Mariana se ha compenetrado.