Raparon a una pequeña niña en el colegio y la explicación te indignará

La historia te hará llorar ¿Hasta dónde llegará la malicia en las escuelas?

La pequeña fue una nueva víctima del abuso escolar pero de una forma insólita: destrozaron su crespo cabello sin motivo alguno y sin poder defenderse.

Los hechos ocurrieron en un colegio de Dracut, Massachusetts, en Estados Unidos. Lo increíble fue que fue el propio personal de la institución, quienes tomaron la decisión de castigar a la niña de tal forma al considerar que su tipo de cabello podría tener mala higiene. Según ellos, al raparlo por completo, eventualmente crecería de forma lacia.

Cuando la madre de la niña llegó al colegio por ella, el cambio fue evidente pero al interponer una queja sobre lo ocurrido, le explicaron que era por medidas de higiene.

“Mi hija no tenía ningún problema de higiene, no tenía liendres menos piojos para que le afeitaran la cabeza”, comentó la mujer al personal del colegio que decidió cortarle el cabello sin consultárselo.

La pequeña le contó a su madre que mientras cortaban su cabello, decían comentarios racistas y ofensivos en su contra. Los relatos de la niñas terminaron por indignar más a su madre, por lo que interpuso una demanda que actualmente sigue en revisión "para determinar qué ocurrió y, si es necesario, se tomar las medidas apropiadas”.

Escudarse en un "problema de higiene" donde no lo hay para despojar a una niña de su cabello es un hecho insólito y cruel. Para la mayoría de las mujeres, el cabello es algo que nos representa y nos identifica; una especie de templo sagrado, el cual sólo una misma (o nuestro estilista, claro) puede tocar o moldear a su gusto.

Dicen algunas culturas ancestrales que el cabello es "la manifestación física de nuestros pensamientos y una extensión de nosotros mismos". Entonces, ¿qué derecho tiene alguien más a decirnos cómo llevarlo? Es cierto que la higiene es importante, pero de ahí a tomar decisiones drásticas de este tipo por nosotras y especialmente, atentar contra una niña, es indignante.