#AcosoSíEraTema: por qué segregar vagones del metro no es una buena idea

Desde la OCAC nos dan su opinión sobre el tema y además, sobre el hashtag que busca refutar que el acoso es por hacinamiento.

Hace unos días el diputado DC Gabriel Silber propuso separar los vagones del metro de Santiago por sexo, en especial en horas punta, para así evitar el acoso que sufren mujeres en este medio de transporte.

Para Daniela Watson, coordinadora de Diseño y Redes Sociales del Observatorio Contra el Acoso Callejero (OCAC), la propuesta es simplemente nefasta: “Es una medida parche que normaliza la violencia, mete a todos los hombres en el mismo saco y que asume que habrá violencia en vez de atacarla de fondo. La Ley de Respeto Callejero lleva dos años durmiendo en el Senado”.

Según informa La Nación, diversas voces a favor, pero especialmente en contra, han surgido en torno a esta sugerencia. Una de ellas fue la del experto en transporte sustentable y académico de la Universidad Mayor, Hernán Silva, que dijo que el acoso se daba por hacinamiento, culpando al transantiago: “Cuando no había hacinamiento esto (el acoso hacia las mujeres) prácticamente no era tema”, declaró al medio.

Es por eso que la OCAC realizó el hashtag #AcosoSíEraTema, para argumentar que incluso antes del Transantiago o también en otros contextos sociales el acoso callejero se daba igual, a través de distintos testimonios. “Nos parece [la opinión de Hernán Silva] súper alejada de la realidad y es un juicio súper centrado en sí mismo y que no escucha a las verdaderas víctimas del acoso callejero”, dice Watson.

“Más allá de atacarlo a él personalmente, la idea es un poco visibilizar todo lo que está pasando, porque nos imaginamos que él no es la única persona que cree que esto tiene que ver con el hacinamiento y no con la cultura machista”, agregó Daniela.

Watson asegura que en la época de nuestras madres y abuelas el asunto no era denunciado porque el contexto cultural era completamente distinto: “No es que no fuese tema, las mujeres no se atrevían, ni siquiera existía el concepto de acoso callejero, es algo que llevamos apenas cuatro años hablando y a nosotras nos ha costado instalarlo. Vivían en un contexto cultural donde no se les permitía alzar la voz como nosotras“, finalizó.