“El cáncer me enseñó a escuchar y respetar mi cuerpo”: Adamari López

La actriz puertorriqueña abrió su corazón y platicó sobre su lucha contra esta enfermedad.

El cáncer de mama se ha convertido en el enemigo número uno de las mujeres, cada año el número de casos registrados aumenta y hay casi medio millón de defunciones por su causa. Octubre se ha convertido en el mes en el que se busca crear cociencia sobre este tema.

En entrevista para nuevamujer.com, Adamari López habló de cómo libró dicha enfermedad, convirtiéndose en un estandarte para miles de mujeres que ven en su caso una prueba de que sí es posible salir victoriosa de esta batalla.

Adamari Lopez tenía 33 años cuando fue diagnosticada, al preguntarle sobre la forma en la que recibió la noticia, la actriz no dudó en aseverar que fue un momento que la sacudió: “Tenía 33 años, era una mujer joven, no tenía hijos, no había un historial de cáncer en mi familia, así que fue muy impactante. Estaba recién comprometida, tenía excelentes oportunidades de trabajo en México, sin duda me tomó por sorpresa. Fue vivir momentos de angustia, no entendía el proceso que me tocaba pasar; fue mucha información, muchas noticias y exámenes. Momentos duros que hoy día, a casi 12 años de sobreviviente, puedo hablar con toda normalidad y tranquilidad, pero en ese momento me movieron el piso y me hicieron replantear mi vida”.

¿Cómo te diste cuenta que había algo anormal en tus senos?

Entendía que conocía algo mis senos y cuando encontré una bolita que me pareció que no tenía en otras ocasiones, me sorprendió, pero al no tener en mi historial ningún antecedente, no sabía cómo era el cáncer y cómo era encontrarse una cosa anormal en el seno. Uno no sabe qué es lo diferente que uno se puede encontrar.

Por fortuna para la actriz, se encontraba en los preparativos de la boda de su prima, motivo que la llevó a Puerto Rico, lugar en el que tenía su seguro médico, ahí llegó el terrible diagnóstico que la mantuvo entrando y saliendo del hospital

“Me encontré esta bolita y mi sobrina se casaba, pude ir a Puerto Rico para poder medirme el vestido de dama que necesitaba para la boda  y aproveché para ir a una cita médica de emergencia. Los doctores me recibieron para que fuera a hacerme el examen. Pensamos que como tenía mi periodo, esa bolita estaba relacionada con un cambio hormonal y que era algo que iba a pasar, que se iría con el periodo. De cualquier forma el doctor me dio un papel para que me hiciera una mamografía en caso de que la bolita siguiera ahí”.

El diagnóstico

Regresé a Miami y al día siguiente me dio un dolor, como debía regresar a Puerto Rico, fui a hacerme un examen por el dolor que tenía en el abdomen; como ya tenía el papel para hacerme la mamografía decidí hacer las dos cosas a la vez.  Fue un aviso de papá Dios porque el abdomen pasó a ser nada y se descubrió que tenía un tumor en el seno, que más tarde me dijeron que era canceroso, un tumor maligno.

Luego de saber que padecía cáncer, la actriz tomó las cosas con calma, asimiló lo que estaba viviendo sin dejar de lado la incertidumbre que le provocó el diagnóstico de los médicos. “Después del susto inicial y de la incertidumbre de lo que podía pasar y antes de que me dijeran toda la información sobre el tumor, no sabía lo que podía pasar. Una vez que conocí al tumor y lo entendí, asimilé que tenía que buscar soluciones para salir adelante y tomar la decisión correcta para atacar la enfermedad. Traté de tener sentido del humor y tomarlo con mucha calma y dejarme guiar por lo que los doctores me aconsejaran”.

El propósito del cáncer

Adamari, quien se mantiene alegre en la entrevista, optimista y dispuesta a crear conciencia sobre esta enfermedad, habla de la forma en la que el cáncer le cambio la vida y la hizo hacerse más consciente de sí misma.

“Yo creo antes del cáncer anteponía cualquier cosa antes que mi salud. No estaba tan consciente de lo importante que era una revisión médica,  de estar en contacto con mi cuerpo. Aprendí a escucharlo, a respetarlo, a dedicarle tiempo. Aun cuando piensas que estás saludable, el cuerpo te habla de diferente maneras y te sorprende. Yo anteponía a todo el mundo y sus necesidades, lo que todos los demás sugirieran y desearán, me ponía en segundo plano. Aprendí a respetar mis decisiones, lo que deseaba y quería para mí. Aprendí a ser un poco más egoísta sin que suene feo, sin que tenga culpa por dedicarme un poco de tiempo”.

El punto de quiebre

“Hubo muchos momentos en los que me quebré. Quizá el de las primeras horas luego de recibir la noticia. En la noche, sola, con mi pareja dormida, me levanté llorando ahogada en llanto dejando involuntariamente salir el sentimiento. En muchos otros momentos en los que me sentía vulnerable, siempre pensé que iba a sobrepasar la enfermedad, que iba a estar bien, que estaba siguiendo las instrucciones de mi doctor y que el medicamento, por muy mal que me hiciera sentir era lo que me estaba curando y que cada vez faltaba menos para estar bien.

Aun en el inicio de la enfermedad, cada día que pasaba era un día menos para estar bien. Siempre me visualicé sana, con cosas que quería en el futuro. Visualizaba el matrimonio, hijos, una vida llena de oportunidades, volver a trabajar, hacer un personaje nuevo en una novela, todo eso me impedía darle paso a lo negativo”.

La cura llegó

A doce años de que los doctores le dijeran estaba libre de cáncer, la actriz narra el momento exacto en el que supo que ya no había más quimoterapias. “Lloré muchísimo, ellos lo llaman el ‘feliz final feliz de la quimioterarpia’, eso daba paso a un periodo de cinco años en el que después de ese día uno se podía declarar libre de cáncer. Tocaban una campana, hacían una canción. La fecha era un día cercano al Día de Acción de Gracias, fue un buen momento para agradecerle a Dios la oportunidad de vivir y de prometerle que iba a hacer todo lo que había visualizado cuando estaba enferma”.