Los “consoladores” en la época de Cleopatra y cómo han cambiado hasta ahora

Como los científicos han especulado sobre la efectividad del viagra femenino, los dildos y vibradores van a seguir con su reinado en el disfrute del placer.

La sexualidad y el misterio del placer femenino todavía tiene un poco de tabú. Pero dejando de lado esos conceptos, las mujeres queremos placer y para eso, también se han creado distintos métodos para lograrlo.

De hecho, en 2005 se encontró en unas cuevas de Hohle Fels, Alemania, una serie de piedras alargadas de textura suave. Después de varias investigaciones, se concluyó que estas figuras eran nada más ni nada menos que los primeros juguetes sexuales  que datan del año 23.000 a. C., los más antiguos que se han visto.

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Es así como los científicos han descubierto que estos instrumentos han sido parte de otras culturas y, que en su gran mayoría, eran fabricados con materiales de la naturaleza como piedra, brea o madera durante la Edad de Hielo.

Los juguetes sexuales o “dildos”- nombre dado en el siglo XVI- también formaron parte de la cultura egipcia. Se ha dicho que la misma Cleopatra empleaba una especie de forro de cuero fino lleno de abejas, que al zumbar le proporcionaban placer. También cuenta un rumor que Julio Cesar le regaló un consolador de oro macizo.

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Además de los diversos artefactos que ayudaban a entregar placer a las mujeres, también había una preocupación por aumentar el deseo y la relación sexual en sí misma. Desde tiempos antiguos se ha conocido los beneficios del aceite de oliva en la cocina, pero lo que no todos saben es que este ingrediente también era ocupado en la intimidad.

Este tipo de aceite ha sido registrado como el primer lubricante de la historia, puesto que se empleaba desde el año 350 a. C. para evitar roces y situaciones dolorosas en el coito.

La tecnología al servicio del placer

Durante la época del renacimiento, los esfuerzos se centraron en modernizar estos aparatos sexuales; en Italia aparecen los primeros sex shop que eran muy visitados por las mujeres para adquirir los consoladores. Estos eran hechos de madera y con bastante lubricante para facilitar el procedimiento.

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En la época victoriana se reemplazó el uso de estos artefactos de madera por la estimulación manual del clítoris, una técnica que era sólo ejercida por los doctores y que, en una época de total machismo, las mujeres acudían a estas sesiones acompañadas de sus esposos, hijos o padres.

Famoso es el caso de Joseph Mórtimer, un doctor inglés que terminó con terribles dolores en sus manos debido a que muchas mujeres iban a tratar la “histeria”, que en esos tiempos era considerada una enfermedad y sus síntomas eran insomnio, retención de fluidos, pesadez abdominal, espasmos musculares, irritabilidad o pérdida de apetito.

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Debido a este terrible dolor y a la gran cantidad de mujeres que acudían a la consulta a tratar la histeria, se desarrolló el primer vibrador eléctrico en plena época industrial para ahorrar el trabajo manual.

De hecho, el nacimiento de este artefacto fue la inspiración principal del  film  de 2012 “Hysteria“. En esta película protagonizada por Maggie Gyllenhaal, se muestra con humor esta curiosa forma de tratar un padecimiento muy común en la época victoriana en las mujeres.