Bullying entre adultos, autoestima por los suelos

Aunque muchos no se atrevan a reconocerlo por orgullo, los adultos también son víctimas de humillaciones y abusos que afectan su autoestima.

A pesar de que el bullying se relaciona con la inmadurez, la madurez no siempre tiene que ver con la edad biológica. Hay muchos adultos que se comportan como niños y que mantienen la forma de ser que los ayudó a ser populares en la adolescencia.

El bullying no sólo existe entre los niños o adolescentes; muchos adultos soportan burlas y humillaciones día a día, pero no lo comunican por miedo a ser juzgados o mirados en menos.

Este tipo de situaciones se pueden dar en varios escenarios. Algo muy común, es el bullying entre adultos en los lugares de trabajo u oficina. Por lo general, los adultos no asumen que “las pequeñas bromas” que le hacen a una persona en particular son, en realidad, humillaciones.

No se habla del bullying entre adultos, sino que de bromas, comentarios “graciosos”, pero que en realidad, la persona que los recibe no cree que sean bromas ni tampoco los considera como algo gracioso.

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(cc) nadiera hidzir / Flickr

En este sentido, la dinámica social entre adultos no siempre es diferente a la que existe entre niños o adolescentes. Con el mismo ejemplo que mencionábamos anteriormente, puede que haya un compañero que sea más débil o inocente que otros, y ese será la víctima del humillador.

El bullying también daña la autoestima de los adultos y, de hecho, este tipo de comentarios pueden influenciar la personalidad de alguien al punto de que esa misma persona se cuestione su propio valor como ser humano.

Muchos adultos son envidiosos pero no lo reconocen, y es por esto que tratan de desmerecer a la persona que es mejor que ellos en algún sentido, o que es más querida o valorada por los demás.

El humillador siempre será una persona que siente que carece de algo y es por esto que necesita reafirmar algún aspecto a costa de la humillación de los demás, y obviamente, lo hacen con las personas débiles, no con las más fuertes porque no tienen el valor.

El bullying entre adultos existe y no es menos grave que el que ocurre en la infancia o adolescencia. No sólo afecta al adulto, sino que a su pareja e hijos, lo que hace que sea más preocupante aún.