Impuntualidad, el peor hábito

El 40% de las personas subestiman el tiempo que tienen para realizar una tarea.

Uno de los peores hábitos que puede tener una persona es el de la impuntualidad. Cada vez que llegas tarde a algún lugar, no sólo acortas tu tiempo, sino también el de las personas que te rodean o dependen de ti.

La mayoría de las veces se debe a un tema cultural, pero científicamente la razón principal por la que no podemos estar a tiempo en casi nada se conoce como falacia de la planificación. Hace algunos años, dos psicólogos estadounidenses establecieron esta teoría para explicar el por qué de nuestros problemas con el tiempo.

La falacia de la planificación es la idea que tenemos de que nuestras tareas o actividades nos llevarán menos tiempo de lo que en realidad es. Por ejemplo, cuando crees que ir a pagar tu tarjeta no te tomará más de media hora, pero no contemplaste el tiempo que te llevaría llegar ahí o esperar tu turno.

No importa cuántas veces tu novio/a se enoje contigo, ni que tu jefe te amenace con despedirte, si la impuntualidad es cosa de todos los días en tu vida, no es tan sencillo quitarse el hábito.

Aproximadamente, el 40% de las personas subestiman el tiempo que tienen para realizar un tarea. Las razones van desde una mala planificación hasta un problema médico o personal y las consecuencias pueden ser tan triviales como llegar tarde a una junta o bastante serias como saldar una deuda.

Una persona impuntual, fácilmente se cataloga como alguien informal, descuidado e irresponsable. Es un efecto dominó de gran alcance que termina con relaciones laborales, de amistad y pareja.

Dados los efectos negativos, se han puesto sobre la mesa agunas soluciones que sirven para controlar el problema:

  1. Cronometrar el tiempo que te lleva hacer una actividad para tomarlo como referencia posteriormente y calcularlo para futuras ocasiones.
  2. Marcar paso por paso lo que debes hacer para concluir una actividad. Así la próxima vez los tomarás en cuenta.
  3. Establecer un sistema de recompensa que te motive a terminar tus tareas a tiempo. Por ejemplo, entre más temprano llegues a a oficina, más temprano saldrás de ella. O no usar Facebook hasta que termines lo más importante.

En conclusión, la desorganización y subestimación del tiempo son los dos factores principales por los que siempre llegas tarde. Antes de comprometerte con mil tareas para hacerlas en un día, sé realista y mide tu tiempo para evitar contratiempos y salir como un triunfador de todos tus pendientes.