Los rituales de belleza más extraños

Antiguos y modernos tratamientos de belleza que revolucionan la idea de perfección.

La cultura, nacionalidad, hábitos y otros factores influyen en la concepción de perfección y belleza que tenemos las mujeres alrededor del mundo. Algunas de nosotras podremos imaginar que el bótox, la cirugía plástica e inyecciones son el pan nuestro de cada día para las que viven bajo la idea de “la belleza cuesta” (vaya que cuesta). Pero qué tal si te cuento que en diferentes lugares del mundo, las mujeres someten su cuerpo a rituales de los que nunca había escuchado. Aquí un recuento.

El tratamiento vampiro

Solo de pensarlo, me da terror –odio las agujas—pero parece que es lo de hoy. Si no me creen, el rostro de Kim Kardashian es el vivo (e inyectado a más no poder) ejemplo.

Lo que hacen es extraer una pequeña cantidad de sangre de tu brazo para separar las plaquetas y volver a implantarlas en el rostro. Si lo que quieres es lucir “a la Kardashian” deberás pagar entre mil y 2,500 dólares por sesión.

Mascarillas de oro

Ahora no bastan solo las joyas, el oro y la plata se han vuelto minerales de última moda en los spas de Ibiza, donde por la módica cantidad de 220 euros mínimo, el cutis rejuvenece. Cada tratamiento dura 110 minutos aproximadamente. Y mientras te lo hacen, solo debes cerrar tus ojos y relajarte para que puedan aplicarte la mascarilla.

Excremento de colibrí

Porque una cosa es que nos guste la linda avecilla y otra muy diferente es que usemos sus desechos en nuestra cara.

En Japón es conocido como “el facial de la Geisha” y se realiza en un centro de tratamiento de belleza en Nueva York por 180 dólares la hora.

Mientras tú te mueres del asco cuando algo nos sorprende desde las alturas, hay personas que mezclan el excremento del colibrí en sus cremas faciales y corporales para suavizar y aclarar su piel, como Victoria Bekham.

Después de conocer estos métodos no pude evitar indagar un poco más. La belleza ha sido todo un tema para la cultura femenina desde hace siglos. En Europa, por ejemplo, el uso del corsé marcó una tendencia importantísima en la moda de aquellos tiempos. Las mujeres de la alta sociedad, debían utilizarlos todo el día, hasta el punto de estrechar su cintura para lograr una medida ¡de 20 centímetros!

Imagínate la molestia de estar metiendo la pancita todo el tiempo y multiplícala por mil. De hecho, los órganos internos llegaban a deformarse provocando desmayos y dificultades para respirar, infertilidad y abortos, todo un menú de molestias.


Otro dato es el de las mujeres de la tribu Kayan, más reconocidas desde que se dio a conocer su famoso “cuello de jirafa”. Estas mujeres, desde los 5 años, portan un espiral de latón alrededor del cuello. Con el paso del tiempo, se van agregando anillos que poco a poco desplazan la clavícula hacia abajo. No puedo ni imaginarme los problemas de espalda que sufren.

Sin duda, la obsesión por poseer un cuerpo y cara perfectos lleva a muchas mujeres a cometer locuras increíbles, que quizá para ellas sean de lo más casual del mundo. Pero yo como simple mortal sí me quedo con el ojo cuadrado solo de imaginarme agujas en mi cara.

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(cc) The Cool Hunter

Sin embargo, cabe resaltar la diferencia entre los tratamientos actuales y las costumbres de belleza de ciertas tribus o civilizaciones. Porque el bótox, las inyecciones y las mascarillas son alternativas que podemos o no utilizar, pero romper con tradiciones como las de la tribu Kayan o los pies vendados en China, no eran una elección, sino un deber.

Así que sintámonos afortunadas de no tener que soportar ese dolor, si así lo decidimos.