Todo depende del cristal con que se mira

Es momento de limpiar ese cristal, de verdad creo que está muy sucio últimamente.

Todo es cuestión de percepción en esta vida; como te ves, como te sientes, como eres, lo que sucede en el mundo. Siempre hay una opinión para eso, si no lo crees, pregúntale a cualquiera que ande por ahí.

Estamos hechos de juicios, a todo le ponemos un adjetivo y las cosas nunca son como deberían ser. Cuando lo planteas así suena a lo más agotador del mundo, es decir, qué cansado ir por la vida teniendo que opinar algo, creer en algo, tener algo, ser de algo para averiguar si empata con lo que la mayoría considera bueno o malo.

Juzgamos y somos enjuiciados. Cada paso que damos o decisión que tomamos está sujeta a la aprobación de otros, muchas veces de personas que ni siquiera conocemos. Si darse gusto a uno mismo es difícil, imagínate lo que implica hacer algo para los demás.

Aun así, seguimos cargando con la culpa de lo que está y no bien hecho. Si antes tenías que pensarlo dos veces, ahora lo tienes que pensar tres o cuatro; casarte o no, tener hijos o no, qué estudiar, en dónde vivir, ser gay, hipster, lumbersexual o lo que sea.

Sabes a lo que me refiero; va mucho más allá de los códigos morales y las reglas sociales, es más bien una cuestión de ego. No puedes darle gusto a todos y todos no pueden darte gusto.

Lo único real es el hecho, la diferencia entre el juicio y el acto puede ser abismal. Para alinear estas dos cosas se necesita una gran dosis de empatía con la gente y congruencia, y es algo que la competitividad nos lo hace muy complicado.

Es cansado enfrentarnos todos los días al montón de cabecitas que a su vez lidian con sus propios conflictos existenciales. A cada rato suceden cosas que de un momento para otro cambian las formas y maneras en la que sentimos, es un verdadero reto adaptarse a ello. Desde las cosas más simples como que en lugar de hacer calor, llovió, hasta lo más trágico y controversial. ¿Cómo reaccionamos ante ello? La primera opinión suele ser la más cruel y lejana de la realidad.

Cada segundo llena de suciedad y cochambre el cristal con el que percibimos todo lo que sucede a nuestro alrededor y a las personas. Nos tomamos muy enserio la libertad de expresarnos, igualmente deberíamos tomarnos la responsabilidad, borrar caché de la memoria hasta donde nos sea posible.

Probablemente el argumento es que somos humanos, estamos hechos para armar conflictos y averiguar la manera de resolverlos. Sin duda el asunto de la conexión que hay entre lo que observamos y decimos es uno de los más complicados.

¿Qué hacer para volver a conectarnos?

Gracias por ser, estar y compartir.