Los niños y el Halloween: 5 formas de aprender del miedo

Antes de salir a pedir dulces, hay algunos puntos importantes a tomar en cuenta si tu hijo tiene 6 años o menos.

Aunque esta fiesta tiene un origen anglosajón, la verdad es que ya está en todos lados, y si tienes un pequeño, seguro ya tienes el disfraz, o sabes exactamente cómo quieres que se vea en ese día especial para que obtenga una dulce recompensa. Sin embargo, no todo es fiesta, puedes aprovechar este momento para darles a tus hijos pequeñas lecciones que les serán muy útiles en la vida, por ejemplo, aprender el lado positivo de sentir temor (porque sí, hasta eso tiene su lado bueno). Es una situación ideal para enseñarles a los niños sobre esta emoción porque es uno de los temas centrales del día de brujas, y los psicólogos de la Universidad del Pacífico nos mandan algunas recomendaciones.

El miedo no siempre es malo

Como sabemos, el sentir miedo es una respuesta natural al entorno, es una:

reacción natural y adaptativa que está en la base de la sobrevivencia de la especie. Si no sintiéramos miedo, podríamos tener conductas arriesgadas que atenten contra la salud y la integridad psicoemocional del individuo. Por lo tanto, Halloween puede ser un espacio de ensayo que le permita a los niños ser precavidos en situaciones que exigen mayor cuidado y alerta

Esta emoción, se desarrolla, por lo general, entre los tres y los seis años de edad en los niños. Se vive desde una mente en desarrollo que aún no es capaz de separar qué es real y qué es imaginario.

por lo que los miedos muchas veces no tienen relación con lo que ocurre en la realidad, sino más bien con su pensamiento mágico que confunde realidad y fantasía. Los miedos están dentro de sí, no afuera, y es desde ahí que hay que ayudarlos a enfrentarlos

Por lo tanto, para tener un Halloween placentero con los niños pequeños, será necesario preparar el terreno. Podrían asustarse con alguno de los tantos disfraces que anden por ahí, debido a las características de su etapa de desarrollo, así que los psicólogos recomiendan tomar algunas precauciones antes de salir a la calle a pedir dulces.

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(cc) Frédéric Poirot | Flickr

1. Explicar qué es el miedo

Es una de las tantas emociones que sentimos y debemos aprender a diferenciarla y desarrollar nuestra capacidad para expresarla.

2. Aprender a vivir sin miedo

Si eres padre o trabajas con niños, conoces lo fácil que se transmiten las emociones (y reacciones) de los adultos con los que conviven cotidianamente a los pequeños. Por lo tanto, si vives todo el tiempo con miedo del mundo que te rodea, tus hijos podrían percibirlo como inseguro, lleno de peligros y amenazas. Lo que se traduce en una mayor probabilidad de desarrollar miedo ante situaciones de la vida diaria.

3. “Nada malo va a pasar”

Contrario a lo que sucede en las películas de terror, el Halloween es un juego. Explícale a tu pequeñ@ que aunque vea algunos disfraces que [email protected] asusten: nada malo va a pasar y todo es parte del juego.

4. En el juego del miedo, también hay respeto

Como parte del juego, y de la diversión, también hay reglas y límites: siempre hay que respetar a los demás. Es un buen momento para desarrollar la empatía: los niños pueden experimentar aquello que les gusta y lo que no. Siempre tomando en cuenta a los demás. Es decir, manejar las bromas con cuidado y estar alertas de cualquier disfraz o lugar que quizás sea demasiado para los niños.

5. Atención con el disfraz

Hay que poner atención a la hora de disfrazar a niños muy pequeños, porque para que lo disfruten, deben tener claridad en su propia identidad.

Para muchos niños, el disfraz es parte de un juego simbólico que les permite ser otro, experimentar diversos papeles y sentirse bien. Para otros niños, los disfraces aparecen como amenazantes, incluso aquellos que no tienen relación con temáticas de horror, como los payasos o princesas, lo que puede tener relación con perderse a sí mismos, quién es él y cuál el disfraz.

Por último, no olvides que es buena idea racionar los dulces, en esta época, algunos niños pueden comer en dulces la mitad de su consumo calórico del día.