Publicidad sexista causa polémica en el Metro

La campaña de galletas Tritón nos hace retroceder en el tiempo, cuando aún un par de piernas eran vistas como objeto.

Vivimos en una sociedad que nos exige ser  siempre mejores: estar cada vez más delgadas, utilizar prendas que realcen nuestra figura, y andar perfectamente maquilladas durante todo el día.  Sin embargo,  un gran número de mujeres —y también hombres— se han desmarcado de estas “obligaciones” para así evitar prácticas que, si bien han ido disminuyendo, se mantienen hasta nuestros días.

Estamos acostumbrados a ver publicidad sexista en el mundo de la moda e incluso en el automovilístico, pero aún así no deja de sorprender cuando la conocida marca nacional de galletas Tritón, lanza una campaña en el Metro que, si bien para muchos puede resultar inofensiva, no deja de ser alarmante a la hora de hablar de acoso callejero.

Con una campaña presencial que solo mostraba las extremidades inferiores de una mujer, y bajo el hashtag #mediatentacion, se invitaba a los participantes a subir fotografías de “tentaciones”, algo que la marca aclaró de forma posterior, retirando la imagen y manifestando que la idea principal no era tomar fotos a personas, sino que al acto de ilusionismo que estaban realizando en ese momento.

tritonr1.jpg

Vía OCAC Chile

¿Más ideas? Por favor, gracias

Que los creativos de este tipo de campañas sigan apareciendo no sorprende a nadie. Por lo menos así lo constató el comunicado emitido por el Observatorio Contra el Acoso Callejero, donde invitan a hacer uso de la creatividad para así:

…no seguir reproduciendo el sexismo, el machismo, y la misoginia en una sociedad que ya no es receptora pasiva de contenidos.

La respuesta en las redes sociales fue variada, por un lado estaban quienes comentaban que era un exceso de preocupación por una publicidad que era más bien inocente,  y por la otra esquina los que censuraban estas prácticas comerciales.

Si eres chilena o chileno, quizás tuviste la suerte, o desgracia, de toparte con un sitio web que era manejado por uno o más administradores, y en el que aparecían fotografías de mujeres en el Metro. En los comentarios del mismo, muchos criticaban al sujeto acusándolo de “psicópata en potencia”, y el se defendía diciendo que las imágenes eran tomadas solo por encontrar a estas chicas “atractivas”,  sin ninguna otra connotación.

La primera lectura que se le hace a esta campaña  es esa misma —la de desconocidos tomando fotografías a otras personas bajo una connotación sexual—  y si esa no es la que querían transmitir los publicistas, esperaremos por otras ideas. (Aunque no piensen tan tranquilos muchachos, muchas y muchos tenemos apuro).