10 cosas que debes evitar para ser feliz

Si siempre estás renegando, ¡toma en cuenta 10 consejos que tal vez puedan quitarte un poco ese pesimismo de encima!

Día a día, nos topamos con ciertas “nubes” que, figuradamente, nos llueven encima. O, bueno, obstáculos que se nos atraviesan en el camino con tal de interrumpirnos el paso.

Pero depende 100% de nosotras darles permiso. He aquí 10 maneras en las que puedes evitarlo:

1. Compararte con alguien más

La regla #1 para ser infeliz, sin duda, es la comparación. Y, hoy en día, con todas estas redes sociales, nos es casi imposible no darnos un tiempo para ser víctimas del stalkeo y ver, como dice el cliché, qué tiene ella que tú no.

Es importante recordar que todos somos diferentes, y eso nos hace únicos. ¡Hay que sacarle provecho a la individualidad!

2. Rodearte de relaciones tóxicas

Muchas veces podríamos encontrarnos con personas que nos abruman, derriban y, sobre todo, nos hacen sentir mal. Se habla mucho de este tipo de personas cuando te involucras sentimentalmente, pero lo cierto es que puedes encontrarlas tanto en tu trabajo como en tu familia.

Alejarse no siempre es asunto sencillo; sin embargo, poco a poco, podrás lograr que ambos salgan mutuamente de la vida del otro. Y eso es lo más sano.

3. Ver el dinero como una meta en vez de una herramienta

Digan lo que digan, el dinero no te da la felicidad. El éxito como persona, tanto profesional como social e inclusive sentimental, nada tiene que ver con los ceros que puedas tener en tu cuenta bancaria. Estos nunca podrán darte una estabilidad ni un sentimiento de realización.

Usa el dinero si es que lo necesitas, pero no te avaricies. Y, claro, está demás decirlo, pero también ahorra.

4. Enfocarte en la meta sin disfrutar el proceso

Cualquiera que sea tu meta, no vendrá de la noche a la mañana (a menos que sea a un plazo verdadera e increíblemente corto). Y a cada paso se aleja si estás renegando cuando la realización de ésta requiera un poco más de esfuerzo del que estás dispuesta a dar.

Sé paciente. Confía. Y, dentro de todo, encuéntrale algo que disfrutar.

5. Ser tu propia peor enemiga

Nadie, absolutamente nadie, puede destruirte o amenazarte o condenarte o arruinarte la vida como tú misma. Ni la persona con quien más conflictos tengas, siquiera.

Tú eres tu peor enemiga.

O tu mejor amiga, en dado caso. Todo dependerá del camino que estés dispuesta a tomar: quiérete, ámate, consuélate, aconséjate y no te destruyas tú sola.

6. Guardar rencores y desear maldiciones

¡Deshazte de todos los sentimientos del pasado que para nada te conviene arrastrar a tu futuro! Lo que ya ocurrió, ya no lo puedes cambiar. Deja de ir como un verdugo aquejándote con gente que, muy probablemente, esté disfrutando su vida mientras tú misma eres quien te haces daño con ese rencor.

Mejor, aprende y no te arrepientas para la próxima ocasión. Y no les desees el mal  porque, como bien dicen, “se te regresa siete veces peor.”

7. Estar al pendiente de todo mundo (en el mal sentido)

Enfócate en ti. Crear chismes, envidias y conflictos en tu mente, te distrae de tu verdadero objetivo: conseguir lo que realmente quieres. Es inevitable visitar de vez en cuando el mundo gossip, pero hacer oídos sordos podrían ahorrarte mucho tiempo perdido.

Lo mejor es dedicarte a ti misma, que a criticar a los demás.

8. Ser prisionera del estrés

Por más presión que sientas, debes de intentar (y destinar un tiempo cada día) a relajarte.

Respira profundo y recuerda que no es el fin del mundo y, por más irónico que suene, aún te quedan muchas más cosas por hacer. No dejes que los nervios o la mentalidad negativa te arruinen la vida.

Hazlo. O no lo hagas, pero no lo intentes.

9. Querer planear y/o controlar todo

Para aquellas mujeres que quieren tener todo con horarios establecidos, les tengo una mala noticia: no se puede. Siempre habrá un momento que se te escape de las manos y al principio, si no aprendes a relajarte, ¡te volverá loca!

Disfrútalo. Disfruta de la espontaneidad. Es invaluable.

Ah, y por supuesto: no pretendas controlar o ubicar la vida y el libre albedrío de los demás. O siempre te sentirás decepcionada.

10. Dar sólo cuando esperas algo a cambio

Lo cierto es que muchas veces, debes dejarte llevar. Nada te cuesta ayudar a una persona y si él o ella no tienen la capacidad de agradecértelo o de regresarte el favor si es que lo requieres, let it go.

Ya no eres una niña como para que tus padres te premien por buenas calificaciones, de ahora en adelante será tu trabajo lo que hable y te premie por sí solo. Sin necesidad de pedir favores a cambio.