Las nalgadas, un nuevo modo de imponer disciplina en el hogar

Se trata del Movimiento Disciplina Doméstica Cristiana, grupo que asegura que, según la Biblia, el hombre puede golpear a una mujer para corregir actitudes.

Si las mujeres somos de Venus y los hombres son de Marte, este grupo es de cualquier planeta que no esté ligado a la raza humana, ni por ciencia, ni por libro. Hablo del movimiento Disciplina Doméstica Cristiana (CDD en inglés), un grupito que opera principalmente en Estado Unidos y que estos días se ha hecho famoso por la difusión de su extravagante manera de mantener el orden en el hogar (tan retorcida como la del programa de TV Islámico que enseña a golpear a las mujeres cuando se rebelan)

Se basan en su propia interpretación de la Biblia, dando por sentado que el deber del hombre es dirigir a su familia, teniendo la autoridad para golpear a su esposa por razones disciplinarias. El marido es el jefe de la familia, mientras la mujer es sumisa a su esposo “como si él fuese el Señor mismo”.

La mayoría de los matrimonios que siguen a este grupo fundamentalista, hace uso de las “nalgadas”, necesarias en “delitos” como: desobediencia, falta de respeto u honradez y en casos de peligro (por ejemplo si la mujer desobedece algún tratamiento dado por el médico). Para razones menores utilizan líneas de escritura –como escribir un ensayo de mil palabras sobre los peligros de una alimentación poco saludable-; confiscación temporal de un privilegio favorito –como no permitirle manejar el auto si la han multado- ; exhortación –casi un exorcismo, con biblia en mano, para alejar el pecado de su cuerpo- ; aislamiento –para que piense tranquila y reflexione sobre el error cometido- o toque de queda -adiós los tecitos y las galletitas con sus amigas-.

La pregunta es ¿qué buscan con ello?  Para ellos su movimiento es mucho más que un castigo a azotes. Se autoproclaman como una herramienta eficaz para el fortalecimiento del matrimonio y una mejora en la calidad de la relación ante una “cultura profana, con un feminismo radicalmente egoísta y con falta de una verdadera hombría, cultura moderna que lanza ataques implacables contra los valores familiares tradicionales del cristianismo”. La esposa debe someterse a su marido y el marido debe amar a su esposa. ¿Y que hay de la violencia? Para este movimiento los azotes o nalgadas no son violencia. “La disciplina es el acto de causar intencionalmente dolor a tu esposa, en un esfuerzo de ayudarle… Cuando vas al dentista, él te causa dolor, sin embargo el está motivado por el deseo de ayudarte. Te causa dolor pero no te hace daño”. (Premio Nobel a la comparación)

Nalgadas en pro de la obediencia

Para el movimiento CDD los azotes no son dignos de todas las circunstancias. Tampoco niegan que las “nalgadas” puedan tener naturaleza erótica en algunos matrimonios adeptos, pero jamás deben desvirtuarse de su finalidad: modificar el comportamiento y cambiar la actitud de la mujer. Ante ello es que poseen casi un manual de la nalgada perfecta, que debe ser al desnudo para aumentar la eficacia. “Debe comenzar lento y constante para calentar el trasero”, utilizando la mano en primeras instancias. La posición recomendada es que la esposa quede sobre el regazo de su esposo. Si la idea es utilizar algún objeto, recomiendan algo pequeño y flexible como un cepillo de pelo pues “dará un mejor control que un objeto pesado” El paso siguiente es la intensidad. Nalgadas un poco más fuertes que saquen lágrimas. Pero ojo, pestaña y ceja: aseguran que una mujer temerosa rogará y no permanecerá lo suficientemente quieta. Ante ello aconsejan tranquilizarla y luego pedirle que calle y seguir con el procedimiento hasta que exista la seguridad de que la esposa ha comprendido la lección. Ojo pestaña y ceja otra vez: Algunos problemas requieren más de una disciplina y para ello el esposo deberá pegarle otra vez (y en nombre de Dios)

La importancia del tono de voz

Disciplinar a la mujer no sólo se logrará con azotes. (¿y hay más!??). Según estos sado masoquistas encubiertos, el respeto se gana con la tonalidad de voz. Pero no con cualquiera. “El tono de voz debe inspirar respeto y sumisión de la esposa. Si se utiliza correctamente ella obedecerá de inmediato las órdenes dadas, sin dudar”. ¡Gobiérnate Kimberly!. Y Kimberly cruzará las piernas. La idea no es para nada gritar, ni parecer un loco que exige respeto bajo fundamentalismos extraños. La idea es simplemente mostrar autoridad “absoluta”. Que la esposa sepa que está a punto de llegar al límite de medidas más duras para corregir el comportamiento. Y una vez que la disciplina se imponga, juntos rezar un padrenuestroqueestásencielo un por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa y listo…El hogar cristiano quedó nuevamente en orden (Alabado seas Señor)

No hay azote sin nalga que azotar

Lo mas trágico de este movimiento es que para que exista un demente capaz de pensar en disciplina doméstica, debe existir una demente –la loca- que lo acepte. Y como hay de todo en la viña del Señor –la misma en la que coexisten este tipo de seres humanos- , existen artículos y blogs de mujeres -y para mujeres- dedicados a difundir las reglas de este fundamentalismo. Este tipo de mujeres anhelan la autoridad masculina. “No anhelamos la violencia, la tiranía, dictadores o abusadores pero sí a los hombres con control y estamos dispuestas a evitar la destrucción de nosotras mismas y nuestra relación con ellos”. (¬¬).

Aseguran que el castigo es acorde cuando la mujer pone en peligro su vida, la vida de los niños, la seguridad del hogar “o se convierte en una irracional, un monstruo gritando, fuera de control”. En ese caso es rol de la mujer pedirle a su esposo ayuda, para conseguir el control sobre sí misma . “Las mujeres somos criaturas emocionales, vivimos por la emoción, pero a veces no podemos controlar las emociones y necesitamos de esa liberación emocional”, asegura una devota irracional de este movimiento pro nalgadas.

Fuente: christiandomesticdiscipline.com 

Foto: Bild.de