Lindsay Mills, la novia de Edward Snowden aún lo espera

Llevaban cuatro años juntos, habían viajado por varias ciudades del mundo y hasta hace unas semanas vivían juntos en Hawai. Un día él le dijo que debía irse unas semanas y nunca más volvió. Hoy su paradero es un misterio.

Esta semana se desató el escándalo luego que el diario británico The Guardian publicara una entrevista a Edward Snowden quien contó que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) -en la que trabajó durante cuatro años- tiene acceso diario a registros de llamadas de millones de clientes de la empresa de telefonía Verizon. Pero luego otros medios informaron que no solo existía este tipo de espionaje sino que también la NSA accedía a los servidores de Facebook, Google, Microsoft y Yahoo con un programa llamado PRISM.

Aunque las compañías han negado todo, Snowden decidió desaparecer. No solo la NSA se ha visto perjudicada con la decisión del espía, ahora nos enteramos que tenía una novia -Lindsay Mills- desde hace cuatro años a la que abandonó para salvarse de las represalias del gobierno norteamericano por filtrar sus secretos de espionaje.

A ella solo le dijo que debía irse unas semanas y la bailarina de 28 años asegura que hasta el momento no ha tenido noticias. “No es raro para alguien que ha pasado la última década trabajando en el mundo de los servicios secretos” comentó Mills a The Guardian.

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Las fotografías fueron sacadas de su blog pero ya no se encuentra online.

Solo el domingo recién pasado se enteró que su novio había dado una entrevista al medio inglés desde Hong Kong y que no tenia pensado volver.

Lindsay es bailarina y una asidua bloggera. En su sitio web -que ahora se encuentra offline- uno de sus últimos post decía: “Mi mundo se ha abierto y cerrado al mismo tiempo. Dejándome perdida y sin brújula. Por el momento, sólo me puedo sentir sola”.

La pareja vivía en Hawai, donde ella sigue viviendo ahora sola. Antes habían viajado por varias ciudades del mundo incluido Hong Kong. cuando Snowden dio la entrevista declaró a The Guardian que lo único que temía era “a los efectos nocivos sobre mi familia, no voy a poder ayudar más. Eso es lo que me quita el sueño”.

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Fotos: www.everyjoe.com