Denuncia contra Zara, su ropa es fabricada por esclavos

Descubre cuál es la situación de las costureras que trabajan para esta empresa en maquiladoras clandestinas.

Sinceramente jamás me había puesto a pensar en esto, normalmente compro alguna de mi ropa en la tienda Zara, porque tiene ropa básica que te saca de apuros, pero siempre me causó una gran duda que en la etiqueta siempre dijera: hecho en Marruecos, Turquía o Brasil, pero mi autorespuesta era, seguramente tienen sus fábricas en estos países, pero jamás imaginé las condiciones bajo las que trabajan los obreros que fabrican esta ropa.

Sin embargo, le doy gracias a la periodista y activista por los derechos humanos Lydia Cacho por abrirme los ojos en la columna que recientemente publicó en el periódico mexicano El Universal. Su título es devastador: Zara, ropa hecha por esclavos.

Y es la realidad, la ropa de Zara como de muchas otras empresas es fabricada por explotadores de la ley, ante esto Lydia propone dos opciones: preguntarnos qué podemos hacer para que las fábricas de ropa y calzado que millones de personas en el mundo consumimos respeten las leyes y no sean parte de las redes de tratantes de costureras o ignorar esta situación, seguir comprando y así fortalecer la explotación laboral.

No hay duda, la primera opción puede transformar la situación actual, la segunda hará que la bola de nieve se haga más grande.

El caso más exacto que se tiene registrado sobre esta situación es en la tienda Zara, donde, Amancio Ortega, dueño de Grupo Inditex, ubicado como el tercer hombre más rico del mundo, fue denunciado por la fundación Alameda, una organización activista anti-trata en Latinoamética, por contratar maquinadoras clandestinas en Argentina, donde los trabajadores nacionales  eran explotados.

Ante esto Zara se lavó las manos y dijo ”  ignoramos que la ropa se confeccionaba en talleres clandestinos” ¿ustedes les creen?

Es aquí donde viene una reflexión enorme que está relacionada  con el modelo económico de muchos países, entre ellos México, Argentina, la India, Camboya y Vietnam donde “se avala la explotación laboral en grado de esclavitud bajo el pretexto neoliberal de que es mejor ser esclavo que desempleado.” dice Cacho.

La directora de la Fundación Alameda, también declaró que en Argentina “hay alrededor de tres mil talleres esclavos, donde trabajan 30 mil obreros y obreras en pésimas condiciones, con jornadas de 16 horas, duermen hacinados en habitaciones sin ventilación donde cohabitan con niños pequeños. Al personal de otros países se le mantiene en la clandestinidad, trabajando con una sola oportunidad de ir al baño. En muchos casos les retienen sus identificaciones para que no puedan salir del local en que duermen, comen y trabajan”

En este mismo país, Argentina, se han recibido denuncias contra 110 empresas textiles entre 2005 y 2013, ¡ojo! entre las empresas que se mudan de un país a otro una vez descubiertas están Adidas, Pumas, Zara, entre otras.

La realidad es esta: en Zara se pagan 4 pesos mexicanos por prenda terminada en jornadas de 16 horas ¿se vale? ¿es esto mejor que estar desempleado? Ante todo está la dignidad y los derechos humanos. Ser obrero en una fábrica explotadora no es la única salida al desempleo.

La evidencia judicial demuestra que Zara viola la ley, sin embargo la empresa sigue operando. Mientras tanto activistas de Alameda recibieron amenazas de muerte.

Zara tiene denuncias en 12 países entre ellos Marruecos, Turquía y Brasil. Grupo Inditex cuenta con 6 mil 009 tiendas en 87 naciones con sus marcas Zara, Pull & Bear, Massimo Dutti, Bershka, Oysho, Zara Home, etc.

La actitud ante esta situación es más grande y racional, no se trata de que provoquemos un boicot y las empresas vayan a la quiebra, lo que se debe lograr es que las propias empresas contraten sólo fábricas que respeten la ley, los tratados sobre los derechos humanos, laborales y leyes que penalizan la explotación de nacionales, transmigrantes o migrantes en el mundo.La colaboración de organizaciones civiles y medios de comunicación que hagan del saber público la situación que se vive en las fábricas es una herramienta vital para cambiar la situación.

También se necesita que las maquinadores que sí cumplen con estándares internacionales antitrata se sumen para presionar a las secretarías del trabajo de su país para que limpien el mercado, cambiar nuestra hábitos de consumo a empresas esclavistas y hacer saber esto a toda la sociedad a través de las redes sociales para promover el consumo ético. Me uno a la frase de Lydia Cacho: le pagamos a quien paga bien.

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Fuente: ElUniversal