Arrestada en Bruselas por no sacarse el velo

Una serie de incidentes terminaron con dos policías heridos y ocho personas detenidas, luego de que una mujer musulmana se negó encarecidamente a quitarse el niqab durante un control de identificación en Bruselas.

Una serie de incidentes terminaron con dos policías heridos y ocho personas detenidas, luego de que una mujer musulmana fue arrestada al negarse encarecidamente a quitarse el niqab (velo negro que cubre su rostro, usado habitualmente por mujeres del Golfo Pérsico como los Emiratos, Yemen o Kuwait.) durante un control de identificación en Bruselas.

Los hechos se produjeron en Molenbeek-Saint-Jean, municipio habitado mayoritariamente por musulmanes, cuando dos oficiales trataron de identificar a la joven envuelta en su velo, comenzando una disputa que terminó con los tres, levemente heridos.

Rápidamente la noticia de que la mujer había recibido “una paliza” en la comisaría, llegó a oídos de la comunidad, despertando la ira de unas 150 personas, quienes asaltaron el recinto policial.

La tensión que existe entre la población de origen musulmán -numerosa en toda Bélgica- y grupos ciudadanos de tipo xenófobo ha ido en aumento, estos últimos denunciando que musulmanes no hacen esfuerzos por integrarse y asumir las costumbres locales, ni siquiera el hecho de aprender uno de los idiomas oficiales del país, el flamenco.

Lo cierto es que dejando en evidencia el alto grado de intolerancia, el año pasado entró en vigencia una Ley que prohíbe el uso del burka o niqab en espacios públicos, cuya infracción puede costar hasta 137,50 euros y entre uno o siete días en prisión, sumándose de esta forma a la controversial campaña contra el velo, iniciada en Francia hace dos años.

Un tema bastante complicado que mezcla costumbres, ideologías, religiones, discriminaciones, políticas y rencores, donde por un lado se encuentra un país en pleno derecho de ejercer sus leyes, pero también reiventando alguna de ellas,  las que vulneran el estilo de vida – erróneo quizás para muchos de nosotros- de aquellos que darían la vida por sus creencias.

No estoy de acuerdo con el uso del burka, a mí juicio sería como una forma de avalar también un apedreamiento, pero no sé hasta qué punto podemos intervenir con el poder todos este tipo de credos. Tan invasivo como pedirle a un hombre hare krishna el uso de pantalón en Chile, por tratarse de un país machista. ¿No?