El amor que dejé ir

The one that got away es una canción que me queda como anillo al dedo

No me gusta mucho Katy Perry pero debo reconocer que tiene talento; o al menos sabe lo que hace porque por algo es tan popular. Sus canciones nunca faltan en las fiestas; están llenas de alegría, chispa y coquetería. Por eso mismo me llamó mucho la atención el video de  “The one that got away” – donde habla del amor (diría yo) perfecto que alguna vez compartió pero que, por alguna razón, no duró más.

Y entonces me sentí identificada. Ouch. Strike 3. Llámenlo como quieran, pero no se sintió nada bien. Recordé el tiempo en que me enamoré perdidamente de alguien un poco menor que yo; alguien con quien compartí la relación más bonita e inocente y con quien soñaba poder vencer al mundo.

Diferente a todas mis otras relaciones, realmente no había nada que me hiciera sentir insegura o con miedo del futuro; por el contrario, me emocionaba mucho la idea de crecer junto con él, ser el hombro para llorar y con quién reír a lo largo de nuestra vida.

Estrictamente, no fue mi primer amor, pero realmente se sintió como si lo fuera. Estar con él me cambió la perspectiva de muchas cosas y por primera vez sentí que todo era nuevo.

Trágicamente, creo, sucedimos en el peor momento. Entre crecer (eramos muy jóvenes; aunque no tanto), la confusión que me generaba lo que sentía que debía estar viviendo y el tonto miedo de comprometerse a algo (o alguien) a tan corta edad me paralizó. Hice todo mal y al final me quedé con las manos vacías y dos corazones rotos.

No puedo cambiar las cosas que hice y se que entre los dos ya no hay nada – aunque no sé si eso sea bueno o malo – pero siempre quedará en mí el recuerdo de un amor maravilloso; un amor que no puede ser manchado por nada porque se mantiene intacto, al menos, en mi memoria.

Y como les dije alguna vez… creo que todos tenemos, al menos, un amor eterno.