Mujeres calienta pantalones

Reconozco que soy una mujer coqueta y como a todas, me gusta que me miren. Pero no soy de esas que quiere tener a todos los hombres anden babosos por mí o de las que le anda averiguando cómo la encuentran o si alguien la considera la más linda de un lugar.

Sí soy celosa, no de esas locas de patio que andan llamando a la pareja para saber dónde anda o que no “le da permiso” para salir solo o de esas histéricas que hacen show por todo o revisan los mensajes del celular. No, de esas no. Pero soy de las que tiene un olfato especial para localizar a aquellas minas coquetas a las que en Chile llamamos “calienta sopas”. Esas mujeres que se acercan con maldad al chico con el que estás saliendo o con el que alguna vez tuviste algo. Y en verdad que me he dado cuenta de que hay muchísimas. Las odio.

Reconozco que soy una mujer coqueta y como a todas, me gusta que me miren. Pero no soy de esas que quiere tener a todos los hombres anden babosos por mí o de las que le anda averiguando cómo la encuentran o si alguien la considera la más linda de un lugar. Las calienta pantalones sí lo hacen.

Una características de estas mujeres, como para que tengan ojo, es que es típico que no tienen muchas amigas o las que tienen no son de esas que una conserva por años. Son de esas que dicen “en verdad me llevo mucho mejor con los hombres” y de las que basta con que le digas que un chico guapo te dijo algo tierno o fresco, como para que corran a él y a ella le diga lo mismo.

En el grupo de mis amigas, tuvimos que lidiar con una de ellas. La que terminó por encamarse la pareja eterna de una de nosotras. Obvio que la sacamos del grupo, pero ya había notado que era un tipo de las minas que he descrito.

Las minas calienta sopas tienen “Poker face”. Frente a ti son lejos las más amorosas, las amigas más preocupadas por ti y siempre quieren saber todas tus andanzas amorosas. Pero con solo dar la vuelta, ya andan rondando a tu chico. Son mujeres inseguras y medias envidiosas, por lo que no hay que confiar en ellas.

Como consejo es mejor tenerlas al margen. No les cuentes tus cosas y si se da la posibilidad de decir que te irrita su actitud de “zorra” dílo. Nunca está de más.