Los mejores pueblitos para visitar en vacaciones, según yo

En Chile y el mundo.

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(cc) Flickr.com/adapar

Decidí hacer una lista con los mejores pueblos para visitar en las vacaciones y digo “pueblos” porque mi listado está compuesto de sitios pequeños, sin mucho turismo, casi sin movilización interna (del tipo taxi, bus o colectivo) y con habitantes que hacen de anfitriones en Chile y el mundo.

En Chile mi número uno es Caspana, un pueblo de 400 habitantes ubicado a 84 kilómetros de Calama a 3.200 metros sobre el nivel del mar. Es un oasis muy, muy verde en medio del desierto de Atacama por donde pasa el río. Está construido en terrazas igual que Machu Picchu y sus pobladores viven de la agricultura, los productos que cosechan son vendidos después en la feria de Calama.

Es un lugar muy bonito, con casas de adobe construidas en los cerros y los habitantes tienen a burros por mascotas que son además quienes llevan las zanahorias que cultivan en el lomo. Hay solo un almacén en todo el pueblo, un baño público ubicado en la colina más alta y un consultorio dental y uno pediátrico que son visitados a penas una vez al mes por algún médico.

Pica es mi segundo favorito de Chile. Otro oasis que pertenece a la provincia del Tamarugal, en la región de Tarapacá que está casi a una hora de Iquique. Lo que más me gusta de ese lugar son las frutas que se cultivan: mango, guayaba, maracuyá, naranjas y limones. En ese pueblo se fabrican los helados de maracuyá más ricos que hay y los jugos de mango más sabrosos.

Las frutas las venden en la calle a precios ridículos comparados con los que encontramos en Santiago. La gente además es muy amable y siempre ayudan a los turistas cuando tienen dudas. Este sí es un lugar un poco más civilizado: tienen poco más de 6.000 habitantes, calles pavimentadas, una plaza llena de árboles frutales, hostales, hoteles y casas preciosas de la época del salitre que en ese tiempo eran usadas para descansar. Pica era el lugar de veraneo de los ricos del norte.

En el extranjero uno de mis favoritos es Taxco de Alarcón, en México. Este quizá ya no cabe en la categoría de pueblo porque tiene más de 50.000 habitantes, pero sus calles pequeñísimas (a penas cabe un auto) y la distribución empinada de la ciudad lo hacen parecer uno. Es todo blanco, cada casa construida ahí es blanca, cada local comercial, la iglesia, los puestos de comida… todo es blanco porque está construido en base a cal.

Ese lugar se puede ver por completo desde lo alto porque está construido en una montaña, en cada subida se ve un poco más de la ciudad. Es además el sitio de las minas de plata de México, se pueden visitar las minas además de los infinitos locales que venden plata a precios más razonables que en las joyerías capitalinas. Los mismos habitantes les enseñan a los turistas la ley del 9 25: cada producto de plata que compren debe tener ese número atrás porque significa que es plata de ley.

Chivay, en Perú es otro de los pueblos que hay que visitar alguna vez. Es paso obligado para los turistas que van a Arequipa y quieren conocer el Cañón del Colca para observar a los cóndores desde lo alto del una montaña. Es un espectáculo precioso que da paro otro artículo, ahora yo les quiero hablar de Chivay, ese lugar de 6.500 habitantes que la mayoría de las personas conoce a las cinco de la mañana, en tránsito hacia Colca, solo por una hora y porque es el sitio para tomar desayuno.

Pero si se lo visita en la tarde la cosa cambia radicalmente. Es un pueblo caluroso con calles de tierra y motos forradas que hacen de taxis, la gente camina por la calle llevando llamas amarradas del cuello y casi toda la vida del lugar ocurre en la plaza, un sitio muy pequeño ubicado frente a la iglesia que tiene una pileta ínfima. Lo mejor es la comida que ofrecen ahí típica del Perú. Hay un restaurante buffet que por unos pocos soles (es muy, muy barato comer en Perú) te deja comer todo lo que puedas: ají de gallina, cordero, causa, res, múltiples ensaladas con verduras de la zona, postres exquisitos y un montón de fruta que se da de forma espectacular en Perú como mangos y otras más tropicales.

El último lugar de mi lista es Bérgamo, un pueblo de la provincia del mismo nombre en Italia que está a 40 kilómetros de Milán y al que se puede llegar en tren. Un lugar realmente muy bonito de calles empinadas y muy pequeñas por donde a penas caben los autos, de construcciones color terracota y mucha vegetación. Los habitantes de ese lugar generalmente están en las veredas, sobre todo en verano, esperando que pase el día sentados en sillas de metal escuchando música italiana en medio de los turistas.

Es más que un pueblo, tiene 117.800 habitantes, pero la calma de la gente que lo habita y lo amables que son entre ellos (se saludan y se despiden cada vez que se topan con alguien) lo hace parecer un lugar muy pequeño. Lo que más me gustó es que cuando se llega a la cima, una parte del pueblo también está en una colina, se puede ver el campo italiano que está al otro lado del pueblo. Son inmensas praderas verdes que se pierden en la inmensidad habitadas por vacas y caballos, cada muchos kilómetros se divisa una casa patronal o alguna estación de tren antiquísima que sigue funcionando.

Esa es mi lista de pequeños sitios que hay que visitas algún día, más si se está de vacaciones en las ciudades que los rodean.