Quiero pero no puedo cambiar ese patrón

Hay cosas que quiero de mi familia y otras que no las soporto!! ¿Te suena conocido?

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Muchas veces me he preguntado por qué actuamos de tal o cual manera y porque nos cuesta tanto cambiar lo que no nos gusta de nosotros. Si estamos con la familia no falta el que te dice “eres así como tu abuela” o “saliste a tu tío Alberto”, es que en nuestra familia se da mucho esa actitud y comienza a enmarañarse una teoría sobre la identidad familiar. Y pienso: hay cosas que quiero de mi familia pero hay otras que no las soporto!!!!

Vittorio Guidano psiquiatra Posracionalista, define cuatro tipos de Organización de Significado Personal (OSP), son cuatro descripciones relativas, basadas en los vínculos familiares, de cómo organizamos emociones y actitudes. Todos poseemos rasgos de las cuatro OSP, siendo una la principal.

1. OSP Depresiva: un niño que va a desarrollar una OSP Depresiva ha tenido en su contexto familiar una pérdida de uno de los padres, esta puede ser física, separación, muerte, o bien indiferencia o rechazo por parte de alguno de sus progenitores.

Sus necesidades no han sido atendidas del todo, por lo que puede oscilar entre la desesperación y la rabia. Muchas veces los padres responsabilizan al hijo produciéndose un inversión de roles hijo-padre, por lo que estos niños luchan continuamente por obtener algo, ya que no consiguen el reconocimiento afectivo. En la vida adulta contiene estos sentimientos de desesperación y rabia, no demostrando lo que siente. Esta atento a no involucrarse, cuando se involucra tendrá siempre presente la posible pérdida.

2. OSP Fóbica: los niños con este tipo de organización tienen madres que bloquean indirectamente la capacidad de explosión, nunca prohíben pero siempre le advierten del peligro, mostrando que el mundo es hostil, no entregan seguridad por actuar excesivamente temerosas y sobreprotectoras. Los niños suelen sentirse el centro de atención y necesitan ser queridos, por lo que su ideal es estar con personas protectoras. De adulto presenta alta autoestima y necesita controlar las situaciones, pero no puede estar nunca solo, teniendo a la pareja pendiente de ellos, hacen su vida de manera autónoma mientras tengan una persona como referencia de protección.

3. OSP Obsesiva: en la familia obsesiva uno de los dos padres se relaciona con un vínculo ambivalente, se refiere a que el niño percibe que el padre lo quiere y no lo quiere al mismo tiempo. Por ejemplo un niño de 2 años no quiere comerse la comida y tira el plato, la madre no grita ni expresa enojo, solo le pide un explicación lógica con cara de nada, el niño por su edad no es capaz de dar una explicación, y la madre continua pidiendo una explicación, situación que pasa a ser una tortura para el niño ya que el a su corta edad no es capaz de explicar.

Son familias muy verbales. De adultos, puro pensamiento, funcionan en dicotomías bueno o malo, feo o bello, un polo o el otro. Suelen ser planificados, moralistas o ideologistas, analizan todo, por lo que no toman decisiones desde lo emocional. No pueden reconocerse agresivos o con impulsos eróticos ya que siempre confirman solo la parte positiva.

4. OSP Dápica o DAP (Disturbios alimentarios psicogénicos): la familia dápica pone acento excesivo en la imagen, la familia perfecta donde todo es falso. Los conflictos están escondidos, nunca hay una opinión. El niño siempre es comparado. Lo negativo de la vida es ocultado y mostrado positivamente como si no hubiera pasado, esto hace que el niño no sea capaz de decodificar sus emociones, no sabe cuando está contento o triste, siempre trata de cumplir las expectativas de sus padres. Los padres son manipuladores, frase típica: “ah no me quieres”. En la vida adulta gana o no gana, si no va a ganar lo evita, por lo que tiene baja tolerancia a la frustración. Quiere ser exitoso y reconocido pero le teme a eso.

Entonces: ¿Cómo organizas y ves el mundo? con tintes más obsesivos, más dápicos, depresivos o fóbicos. Significamos el mundo desde estos patrones y muchas veces nos impiden conseguir lo que queremos, consciente o inconscientemente y nos hacen caer una y otra vez en los mismos errores, resultado lo pasamos mal, queremos cambiar y no podemos.

Si somos Fóbicos y siempre necesitamos estar con alguien que nos proteja pero con libertad, no es raro que terminemos nuestra relación de pareja y busquemos a otra persona para seguir funcionando en forma “autónoma”, no podemos estar solos. ¿Elegimos o nos sirven todas las micros?

Si somos más obsesivos y puro pensamiento nos pasamos la vida analizando y enrollándonos, perdiéndonos disfrutar y experimentar las emociones a cada momento, que agote, posible colapso!!!

Si mi estructura es mas dápica soy terriblemente exigente, perfeccionista y meticuloso, inconscientemente dejo de tomar una oportunidad que puede ser buena para mi porque no siento la seguridad de que lo haré perfectamente perfecto, y lo peor es que en el fondo nunca lo hago: PERFECTO

Si voy por lo depresivo, me defiendo de involucrarme con los demás y cuando pasa lo inevitable, involucrarse, obvio no soy un robot, temo que perderé lo que tengo y dejo de disfrutar lo que tengo, porque creo que lo voy a perder. Y es muy posible que por ley de atracción lo pierda.

Entonces ¿cómo transformar ese patrón? , resulta muy efectivo volver a experimentar esa primera forma de vincularse conectándose nuevamente con esas emociones durante la terapia, esas emociones elaboradas se desplazan a un objeto externo (dibujo, pintura, canción, cosa.) y con más recursos que cuando niño. De ésta forma se re-significar a través del relato del objeto ese patrón. Con el tiempo, en terapia continua se produce la transformación en función de poder cambiar lo que me impide avanzar, lo que me traba, me molesta o me hace sufrir…además de querer, lo puedo hacer… se como hacerlo y me resulta hacerlo.

Por Cecilia Chuaqui, Arte-Terapeuta del Centro de Terapias Creativas