Vivir sola, una experiencia necesaria

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(c) Getty Images

Todas las mujeres en algún momento de nuestras vidas debiéramos hacer el ejercicio de estar un tiempo suficientemente largo sin pareja. No por masoquista, querer el estilo de vida de Sex and The City, ni mucho menos, sino que es ese tiempo el que nos permite realizar un ejercicio pleno de la identificación, la planificación, además de un punto no menor: el autoabastecimiento, el hecho de dejar de depender de otra persona en el ámbito económico, sexual, sentimental, etc.

Lo importante es que sea una elección consciente, con la cual dispondrás del 100% de tu tiempo, espacio, sueño, energía y voluntad.

Quienes pasaron de vivir con sus papás a la vida matrimonial que terminó, quienes tuvieron una relación poco recíproca o demasiado ahogante, quienes nunca se fueron solas de vacaciones, quienes nunca han estado en pareja y sienten eso como una frustración, se deben en su vida la experiencia de vivir felizmente solas o de hacerse un espacio propio que les permita desenvolverse y crecer como persona.

Pensar la vida como si nunca más fueras a estar con alguien, te permitirá conocer tus propios límites, recursos, deseos, posibilidades, como nunca antes lo pudiste haber hecho.

Esa persona diferente que sueñas, no podrá existir nunca si antes no eres otra de la que fuiste. Es por eso que este tiempo contigo misma te permitirá distinguir qué quieres en tu vida, y qué tipo de persona es la adecuada para acompañarte. ¡No tengas miedo!

Estando sin pareja, no tienes porqué estar sola cuando no quieras estarlo. Para eso amigas, amigos y familiares, pueden ser una excelente compañía. No tienes que amarrarte a alguien por el hecho de sentirte segura, lo importante es que te sientas bien por tu propia cuenta.

¿Y tú, has vivido sola?