La violó y después 'se enamoró' de ella. Ahora la acosa en redes sociales

Parece mentira, pero este es un caso más que abre debate en torno al dramático incremento de acoso sexual en la sociedad

Laura viajó desde el Estado de México para trabajar como niñera en una casa en Santa Fe, por recomendación de una amiga que la contacto con el dueño.

Al llegar a la estación de metro Observatorio, fue recibida por un hombre, de aproximadamente 35 años de edad y que se presentó como el patrón de la casa, aunque según la investigación de la Procuraduría de Justicia, se trataba del chofer.

En cuanto estuvieron solos, violó a Laura. 

Días después. el supuesto agresor contactó a la joven de 15 años vía WhatsApp con la intención de verla de nuevo, ¿la razón? "se había enamorado de ella".

A pesar de que esto sucedió en julio, el caso se dio a conocer recientemente y se suma a la lista de una sociedad que exige seguridad y el respeto los derechos de género.

“No he dejado de pensar en ti ni un instante”

Parecería una trama de teleserie y cualquiera que viera los mensajes, creería que se trata de un chico que acaba de conocer, sin embargo, se trata de la persona que la violó.

“Estoy a tu disposición, haría lo que sea que tú me pidas, espero no te molestes. Dame la oportunidad de tratarte, solo quiero una oportunidad, no me la niegues, te lo suplico”

Laura no dijo nada sobre lo ocurrido hasta que comenzó a recibir los mensajes. No contestó y de inmediato le avisó a su padre, quien reportó los hechos a la Fiscalía de Delitos Sexuales. Al enterarse de esto, el hombre dejó de enviarlos y aún es buscado por la justicia, bajo la descripción de "una cicatriz en el cachete".

"Haría lo que fuera por volverte a ver. Te pondría tus recargas mensualmente si tú me lo permites, con tal de tener comunicación contigo.

¿Qué hay detrás de estas conductas?

Lo hemos escuchado muchas veces: el acoso, las violaciones y los feminicidios son 'el pan de cada día' no sólo en Latinoamérica, sino en todo el mundo. La sociedad se indigna ante el hecho, pero se preocupa más por cuestionar a la víctima que al atacante, ¿por qué se fue sola?, ¿cómo se le ocurre?, seguro se lo buscó. Pero ¿qué inclina a los agresores a hacer lo que hacen?

A este sujeto no le bastó violar a la chica, sino que terminó por acosarla. La psicología explica que este tipo de personas (aplica para hombres y mujeres) se obsesionan. actúan con malicia, se divierten a través de la hostilidad, enfado, los celos o la culpa. Su objetivo es llegar a una persona que quiere o le gusta aunque no sea correspondido y mediante el miedo, se va apoderando de cada aspecto de su vida.

Estos suelen tener ciertos rasgos psicóticos desatados por trastornos o desequilibrios mentales. que los lleva a actuar así. Ya sea porque son rechazados y buscan vengarse, tienen un resentimiento que los lleva a perseguir a la víctima, están enamorados y convencidos de que el otro es su alma gemela o en casos más graves, son depredadores que buscan a su víctima las 24 horas del día, se aprenden su rutina y aparecen cuando menos lo espera. Este último generalmente termina atacando sexualmente.

¿Y la víctima?

El acoso provoca que las víctimas perciban su situación como una experiencia tensa que les produce un intenso temor, impotencia y humillación al no poder controlar la situación.  Muchas veces se plantean soluciones drásticas como dejar el trabajo, quedarse encerrado en casa, ignorar amistades, cambiarse de vivienda e incluso, cuando la situación es demasiada intensa, no descartan el suicidio.

Hoy en día parece imposible prevenir el acoso sexual, la sociedad está psicotizada y cansada ante tal violencia pero tristemente la única solución está en la sociedad misma; en una educación basada en el respeto y la consciencia. Dejar el machismo de lado y cambiar ese chip que hace creer que el apetito sexual es una fuerza que debe descargarse, de cualquier forma, en el otro (sí, en las mujeres más que nadie). El eterno debate que cuestiona si se trata más bien de una necesidad del hombre por evolucionar.

“La violencia contra la mujer es quizás la más vergonzosa violación de los derechos humanos. No conoce límites geográficos, culturales o de riquezas. Mientras continúe, no podremos afirmar que hemos realmente avanzado hacia la igualdad, el desarrollo y la paz” (Kofi Annan)