Alejandra Valle: “No tengo miedo a decir que soy activista”

Comprometida con el feminismo, diversas causas sociales y un sentido de justicia patente, la conductora de televisión y radio reflexiona acerca del ciberacoso, los estereotipos que ha debido enfrentar y el rol de los medios de comunicación en estos tiempos.

La periodista Alejandra Valle (44), conductora de Intrusos de La Red y también de Cuéntamelo Todo de radio Pudahuel, quien también forma parte del directorio de El Desconcierto, espacio en que suele publicar columnas en el medio digital, ha forjado una carrera como líder de opinión y se ha posicionado como una de las comunicadoras más reconocidas del país por sus comentarios punzantes y también por sumarse a iniciativas sociales.

Tanto en los medios de comunicación en los que trabaja, como también en sus redes sociales, la periodista difunde contenido en materia de género, la aceptación del cuerpo y otras causas pro derechos humanos. En la gala del Festival de Viña 2018 llegó con una rosa blanca para hablar de las niñas y mujeres víctimas de violencia de género; también participó de un video explicativo sobre la Ley de Aborto en Tres Causales. Este año, en la alfombra roja de Viña, lució un anillo hecho de Kalydeco, un medicamento para tratar la fibrosis quística que cuesta 180 millones de pesos al año, para sumarse a la campaña de la Federación de Enfermedades Raras de Chile (Fecher).

“Soy una mujer con un discurso, no tengo miedo a decir que soy activista”, dice la conductora de Intrusos mientras se prepara en la sala de maquillaje para salir al aire en el programa de La Red. “Me han dicho que soy insolente y más encima no encajo en el estereotipo físico de la tele, pero aquí estoy”, remata.

Alejandra-Valle

¿Qué ha significado para ti llegar a una posición de opinión a través de un programa de farándula?

Creo que todas las plataformas son válidas y que Intrusos se mantenga en la tele tiene que ver con que partimos del respeto a las mujeres y la gente premia eso. Cuando tratamos temas relacionados con derechos, violencia en el pololeo o acoso cibernético, por ejemplo, hemos sabido tratarlos con altura de miras. Mi voz tiene relevancia en los espacios que ocupo y creo que puedo entregar una mirada responsable, soy crítica e intento contribuir a una sociedad más equitativa.

No siempre te identificaste como feminista. ¿En qué momento comenzaste a ser activista?

Hace muchos años tuve una discusión al aire en televisión y dije que no era feminista, pero me di cuenta de que lo que estaba defendiendo era justamente el feminismo. En ese momento me puse a estudiar y a leer mucho; ahí también que me di cuenta de los errores que se cometían en los medios y entendí que somos parte de la violencia que se ejerce contra las mujeres, por ejemplo, en la cantidad de fuentes que se usan, o que las portadas protagonizadas por mujeres que con suerte alcanzan un 15%. Entonces me propuse no dejarlo pasar, a ocupar las palabras precisas, el lenguaje adecuado y ser un aporte.

En la gala de Viña usaste un anillo con un medicamento carísimo. ¿Podrías contarme más sobre eso? ¿Qué otras causas te mueven?

Vi la alfombra roja como una oportunidad de visibilizar un problema que se relaciona con nuestros derechos fundamentales, como la salud. Quise dejar un mensaje al igual que la vez anterior, en que llevé una rosa blanca para simbolizar la lucha por las niñas y mujeres violentadas. Esto tiene que ver con mis ideales y mis ganas de buscar justicia social.

¿Crees que hacen falta más personas que cumplan este rol en los medios?

Creo que sí, pero cada vez se ve más contenido que apunta a esto, por ejemplo, el especial de CNN con Chilevisión de cara a la huelga feminista del 8M. Hay ganas de entregar la información con responsabilidad, de manera certera y no de caricaturizar una lucha que lleva siglos. Pasó así con la ley de acoso callejero, que algunos medios llamaron “la ley del piropo”. Me parece que todavía hay un poco de resistencia a aparecer como activista en los medios, pero no se trata de eso. Hay que llamar a todo por su nombre, no mofándose de la violencia simbólica que vivimos las mujeres en lo cotidiano.

También te ha tocado lidiar con los estereotipos. ¿Te expones a muchas críticas en tu trabajo?

En redes sociales me critican el escote o que se me ve un rollo, y es claro que no respondo a los estándares de las mujeres que aparecen en televisión. Casi siempre son estereotipos como la mujer perfecta, con cuerpo perfecto y cara perfecta; también está la mujer víctima, como cuando se televisó el caso de Nabila Rifo, o ahora con Fernanda Maciel; está la mujer excepcional, “la” mujer que es jueza de la Corte Suprema, “la” presidenta del país o de la Cámara de Diputados; además de la acompañante, un rol que siempre se nos ha asignado históricamente, y la cuidadora, que cuida a niños, ancianos, está en la casa y hace el aseo.

¿Te has sentido marginada?

Soy una mujer con un discurso, trabajo hace años, no tengo miedo a decir que soy activista. Me han dicho que soy insolente y más encima no correspondo al estereotipo físico, no es fácil. Al principio me sentía muy distinta en los medios, pero ya no, hay más colegas en la misma, como Mónica Rincón, Rayén Araya y varias más que se la juegan.

A propósito del caso de Nido.org y el ciberacoso, hace más de diez años se filtraron fotos íntimas tuyas. ¿Cómo recuerdas esa experiencia?

Lo tengo superado, no es tema para mí, pero hace unas semanas un tipo estaba compartiendo esas fotos mías en Twitter que se filtraron en 2007. Todavía se les ocurre atacarme como si fuera un argumento contra mí, o contra lo que digo en los medios. Si buscas esas fotos en Google no están, porque se hizo una petición y las sacaron, pero extrañamente vuelven a aparecer.

¿Cómo lo enfrentas hoy?

Antes lo dejaba pasar y decía: “Qué tanto, si ya lo resolví”, pero ahora funo públicamente a quien sea que esté detrás de eso, porque las fotos que comparten son robadas. Por supuesto, también hay que presionar para que se apruebe la ley que condena estos temas. Por ejemplo, cuando me pasó esto junto a la Karen Bejarano, a quien también le filtraron fotos, tuvimos una reunión con la ministra de la Mujer de ese momento. Necesitamos que se nos proteja, sobre todo a quienes son menores de edad, porque esto es grave e incluso puede inducir al suicidio.

¿Te parece correcto el tratamiento de la prensa?

Hay que dejar de revictimizar a las víctimas. Algunos colegas insisten en poner el foco en quien se sacó las fotos, cómo fueron tan descuidados o descuidadas para que se las robaran, o para qué lo hacen. ¡No lo hagan! Es como pensar que nunca se te va a quedar la puerta abierta de la casa y que por eso no te pueden entrar a robar. Es nuestra tarea explicar de qué se trata para que la gente tenga cuidado, y también, quienes son mamás o papás, les enseñen a sus hijos el uso de las redes sociales, qué significa la intimidad, cómo nos reservamos estos espacios, qué publicar, qué no, saber qué están haciendo y entregarles herramientas.

Tienes una hija y un hijo. ¿De qué forma enfocas su crianza?

Mis hijos han aprendido del ejemplo. El mayor tiene 18 y la menor diez, y hablamos mucho. Un día llevé a mi hija a un conversatorio en el que se intentó redefinir a la mujer a fin de eliminar conceptos asociados, como “sexo débil”, por ejemplo, y a ella le preguntaron y contestó: “Ser mujer es ser persona”. Todos la aplaudieron. Me sentí muy orgullosa porque mis dos hijos han sido criados con esa mirada de la vida.