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Hotel y Restaurante Duran: El punto de encuentro favorito de Salvador Dalí

Además del sexo, Dalí siempre tuvo una obsesión por la comida que se vio reflejada en sus obras y también en su vida social.

“Un hombre se manifiesta tal cual es cuando tiene un tenedor en su mano”, así afirmaba el destacado pintor y máximo exponente del surrealismo Salvador Dalí, quien tenía una cierta fijación con la comida. De hecho, la comida y sumado a su afán por explorar el comportamiento humano, formó parte de su inspiración.

El pintor nació el 11 de mayo de 1904 en Figueras, España y es ahí donde se ubica uno de los lugares predilecto  para conversar con destacados exponente del mundo artístico e intelectuales como también, para degustar sus platillos favoritos: el Hotel Durán.

Este lugar – que aún se conserva en la localidad española- tiene sus orígenes en el 1855 donde se ubicaba una antigua posada que ha ido evolucionando con el paso del tiempo hasta convertirse en un referente gastronómico de la cocina catalana.

Según detalla el mismo restaurant, Dalí tenía un rincón favorito llamado “El Celler de Ca la Teta, que actualmente forma parte de un circuito turístico de Figueras donde se muestran los lugares que el pintor frecuentaba. Fue en ese lugar sonde además el extravagante artista celebró varias fiestas en una pequeña sala privada, actualmente abierta a los clientes del restaurante.

En la actualidad, el restaurant aún está operativa donde también funciona como recinto hotelero. El lugar aún destacan sus platillos de origen catalán, en donde destacan los productos del mar, pastas, la carne, el jamón ibérico y la tradicional paella.

La obsesión de Dalí por la comida

Salvador Dalí siempre manifestó su interés por la comida. De hecho, sus primeras incursiones en la gastronomía fue a la edad de siete años.

Tiempo después escribe “Las Cenas de Gala”, el nombre de la mujer que inspiraba sus más grandes obras. El recetario que contenía doce capítulos divididos en platos exóticos, huevos-crustáceos, primeros platos, carnes, caracoles-rana, pescados-mariscos, caza-aves, cerdo, vegetales, afrodisíacos, postres-respostería y entremeses.

Además de la comida, Dalí tenía una obsesión por el sexo lo cual siempre lo representaba en sus obras con elementos gastronómicos tales como el pan, el huevo y las chuletas que se deslizan sobre la espalda del retrato de Gala. Para el artista, el pan representaba la base de la alimentación de casi todas las culturas, mientras que el huevo representaba la fertilidad.

Por otra parte, a Dalí le encantaban las bebidas rojas, por lo que crea el “Coctel de Gala”, el cual consistía en una mezcla de  vino cava rosado, jugo de naranja, jugo de limón, vermut, campari y azúcar. Entre sus bebidas favoritas también estaba el champagne, los cocteles, el vermut y los vinos rosados de Burdeos.

A esto se suma un mito que tiene relación con los alimentos y una de sus obras. Algunos de sus más cercanos, han asegurado que su famosa obra de los relojes derretidos fue inspirado en un queso camembert que se derritió en una calurosa tarde de verano.

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