Si aún no lo identificas, tu malestar puede deberse a un trastorno de ansiedad

No hay que ignorar las señales que nos da el cuerpo. Es importante saber que sentirse vulnerable no es sinónimo de debilidad, sólo que el organismo a veces necesita “resetearse”.

Por lo general, cuando la gente habla de ansiedad, los demás se imaginan cosas como comer muchos dulces, morderse las uñas o ponerse nervioso al hablar en público. Eso puede ser ansiedad, pero este trastorno incluye muchísimos síntomas más que pueden ser completamente inhabilitantes.

Cuando tienes ansiedad, y los síntomas se han prolongado durante más de seis meses, es tiempo de hacer algo al respecto. Esa sensación de intranquilidad, de tensión y preocupación constante, las taquicardias y el bruxismo no sólo se debe al estrés, es un conjunto de señales que te está dando tu cuerpo para que le des una mano.

Como solemos pensar que somos súper mujeres o súper hombres, evitamos enfrentar eso que nos molesta porque sabemos que, de alguna forma, eso va a afectar el tiempo que le dedicamos a nuestras responsabilidades.

Lamentablemente, la ansiedad no tratada te perjudicará más aún en todo, porque no tienes suficiente energía para hacer más de lo que es estrictamente necesario. Justamente, esas cosas que nos perdemos son las que nos ayudan a distraernos, como los amigos o los panoramas fuera del trabajo.

Si te sientes así, tienes que consultar con un médico o practicar técnicas de relajación como la meditación o ejercicio físico, aunque de todas formas puedes ver si te sientes identificada con estos puntos que mencionamos a continuación. Puede que toda esa preocupación se deba a algo que tienes dentro y que no sabes cómo expresar.

  • Preocupación constante, sensación de que vas a perder el control
  • Tensión muscular (cuello, cara, hombros, espalda)
  • Poca energía, terminas el día agotada/o
  • Mala calidad del sueño, no descansas aunque duermas las horas correctas
  • Poca disposición a compartir con otros, te sientes tan abrumada que sólo quieres descansar
  • Compulsiones o rituales (revisar, chequear, obsesión por algo en específico)
  • Caer en excesos o vicios para “calmarse” momentáneamente
  • Ansiedad por sentir que le fallas a los demás, que no puedes cumplir sus expectativas