El sadomasoquismo ayuda a alcanzar la paz mental

El sadomasoquismo produce estados de conciencia similares a los que alcanzan con la meditación y el yoga. La ciencia lo comprueba.

¿Recibir dolor durante el sexo para equilibrar la mente? ¡Sí! Según un estudio del psicólogo estadounidense James Ambler (Universidad del Norte de Illinois), las prácticas BDSM (bondage, disciplina y dominación, sumisión y sadismo, masoquismo) podrían generar estados de conciencia alterados, parecidos a los que resultan del yoga y la meditación, lo cual se traduce en menos ansiendad, en relaciones más estables.

El experimento consistió en reunir a 14 personas que disfrutaban tanto recibir como provocar dolor durante el sexo. Los roles fueron establecidos al azar. Los participantes que desempeñaron el papel de “receptores de dolor” presentaron estados de conciencia alterados, lo cual explica por qué para algunos es tan atractivo ser atados, golpeados o sometidos durante el acto sexual.

Resulta que, al colocarse en dicha situación, los masoquistas reducen algunas funciones de la corteza cerebral, en una región vinculada con el control ejecutivo, la memoria de trabajo y otras operaciones de alto nivel. Así, el cerebro recibe descargas de endorfinas: lo mismo sucede durante el sueño, al estar bajo el efecto de algunas drogas o realizar ejercicios de concentración.

El resultado es muy parecido al que se obtiene mediante yoga y meditación, técnicas ancestrales para reducir la ansiedad. Según el especialista, las personas que practican estas disciplinas, se caracterizan por relaciones profundas y estables.

Las conclusiones del estudio no me sorprenden. Siempre he pensado que el masoquismo en relación con el sexo es equiparable a un éxtasis espiritual: una forma de vencer el dolor, convirtiéndolo en placer. Lo mismo que la filosofía ha buscado a lo largo de la historia.

En el prólogo a Historia de O se habla del tema, y se equipara con el misticismo: el masoquista logra dominar el dolor mediante un proceso espiritual complejo. De alguna manera, encontrar dicha en la sumisión, la humillación y el dolor, constituye una especie de superioridad mental. Es trascender nuestro lado humano, es ser dominado para obtener un mayor dominio de uno mismo.

Ya sabíamos que la meditación es buena para la salud mental y física, que vale la pena familiarizar la mente con hábitos positivos. El BDSM se suma a la lista. Maltrátenme, por caridad.

Fuente: Unión Guanajuato