Congreso pide información sobre organismos genéticamente modificados en México

Legisladores piden a Sagarpa detalles sobre los permisos de liberación otorgados en 2014. Exponen otras solicitudes para protección del maíz nativo y el pueblo mexicano.

La batalla contra los transgénicos y sus grandes monopolios continúa, a pesar de la decisión de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) de autorizar el consumo de productos genéticamente modificados en México.

La semana pasada, el Pleno de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión exhortó a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y a la Secretaría de Salud, remitir un informe sobre la situación de los permisos de liberación de cultivos de transgénicos autorizados en 2014.

El punto de acuerdo, presentado por el senador Isidro Pedraza Chávez (PRD), solicita información detallada sobre las autorizaciones hechas el año pasado y una actualización sobre las solicitudes de liberación de maíz transgénico tramitados en los últimos meses. Esta información resulta vital para conocer el alcance actual de estos cultivos — y que darle seguimiento a lo ordenado por la ley.

De acuerdo con Tierra Fuerte, Pedraza Chávez indica que de 1995 a la fecha se han liberado 132 organismos modificados en el país: 67 de maíz, 37 de algodón y 19 de soya; el resto es papa, canola, jitomate, alfalfa, remolacha y arroz. Ante la suspensión de permisos, en 2014 sólo se liberaron 3 productos de algodón, uno de soya y otro de maíz.

Sin duda se ha metido un freno a las intenciones de las grandes empresas internacionales, pero aún queda mucho más por hacer para proteger nuestros suelos, nuestras comunidades, nuestros alimentos.

Protección al maíz nativo y al pueblo mexicano

En paralelo a esta solicitud, el senador por el PRD señala dos puntos importantes a atender con respecto a los organismos genéticamente modificados.

  • Propone que Sagarpa realice un programa de preservación de semillas y fomento a la producción de maíz nativo para crear condiciones de competitividad de la producción campesina frente a la agricultura extensiva.
  • A la misma Sagarpa pide que promueva la creación de grupos de trabajo, compuestos por organizaciones de la sociedad civil, pequeños agricultores e indígenas, que desarrollen sistemas campesinos de producción y transformación de alimentos.
  • Pide a Cofepris establecer una norma para que empresas industrializadoras y comercializadoras incluyan etiquetas indicando si sus productos contienen transgénicos, a fin de que los consumidores puedan ejercer su derecho a elegir si lo consumen.

Estas solicitudes son un paso más de resistencia contra esos grandes, como Monsanto, que insisten en posicionarse en suelo mexicano. Mientras no contemos con leyes claras, esto seguirá sucediendo. Lo único que nos queda es mantenernos informados y continuar luchando por un México libre de transgénicos.