Mensajero de corazones rotos, un libro para aprender a romper

Un libro de Alexander Vance para recordar qué es dejar ir a ese primer amor.

No se juzga a los libros por su portada, así como hay que aprender a disfrutar todo en sus diferentes niveles. Me ha costado un poco admitirlo, como licenciada en letras, pero la verdad es que los libros adolescentes también tienen mucho que ofrecer. Sobre todo cuando uno está con su corazoncito adolorido y quiere recordar qué es lo que se siente el primer amor.

Un corazón es una pesada carga, dicen por ahí. La verdad es que cuando crecemos no existe forma de evitarla. Eventualmente nos enamoramos y nos damos cuenta de lo que es. Pero a los 12 o 13 años hay tantas cosas que no entendemos más allá de esa necesidad primaria de saber qué se siente compartir un sentimiento especial con alguien más.

Algo así le pasa a Quentin, a quien por un error terminan asignándole el cargo de Mensajero de corazones rotos. Es decir, que lo mandan a hacer el trabajo sucio de los demás.

Es difícil romper

Quentin tiene 12 años, el qué iba a saber lo difícil que es romper con alguien si nunca ha estado en una relación. La verdad es que toma el encargo de Marcus, el hermano de su mejor amigo Rob, sin pensar mucho en los sentimientos de las otras personas. Sólo siendo el mensajero y ya.

Pero claro, es a través de las experiencias de sus clientes que comenzará a notar que no sólo es difícil terminar una relación, te puede dejar hasta el ojo morado, sino que además, cada quien tiene una definición diferente de lo que es el amor y esta es directamente proporcional a la manera en que eliges para terminar con alguien (en persona, con un mensajero, con flores, con chocolates, con una rata muerta)…

No era capaz de descifrar por qué Abby había venido a hablar conmigo sobre Justin, y desde luego que no me imaginaba por qué la había decepcionado mi respuesra. Pero sí empezaba a darme cuenta de que las chicas estaban rodeadas de un territorio de misterio en el que se extraviaban incluso los chicos mayores. Aquello me hizo sentir un poco mejor acerca de mi total desorientación.

Y que incluso, uno puede estar enamorado de su mejor [email protected] sin darse cuenta, y cuánto se complican así las cosas.

Sabes de aquel investigador francés que encontró la Piedra de Rosetta y le puso ese nombre? Seguro su novia se llamaba Rosetta.

La verdad es que aparte de las narraciones geniales, lo que más me gustó de este libro fue que me recordó mucho a mi trío de amigos preferido de toda la literatura: Ron, Harry y Hermione. La dinámica entre Quentin, Abby y Rob es muy parecida a la de este trío, sólo que si Harry se hubiera enamorado de Hermione (que según la autora era también factible).

Si lo que buscan es una historia entretenida sobre esos primeros amores, no se pierdan Mensajero de corazones rotos.