#12añosNuevaMujer: Alejandra Urrutia, la que lleva la batuta

Pionera en la música clásica en nuestro país, la actual directora de la Orquesta de Cámara del Municipal de Santiago se enorgullece de ocupar este puesto.

Una orquesta está conformada por distintas familias de instrumentos, las cuerdas, maderas, los bronces, la percusión, piano, arpa. Aunque todo suene al unísono, el fino oído de Alejandra Urrutia (43) puede detectar qué músico o música debe reforzar una parte de la partitura en un ensayo y, por supuesto, también sobre el escenario.

Varilla en mano, la ex directora titular de la Orquesta de Cámara de Chile, y nombrada este año directora de la Orquesta de Cámara del Municipal de Santiago, se consagró como la primera mujer en ocupar ambos cargos en la historia.

Proveniente de una familia de Concepción, con un padre contrabajista y un hermano pianista, desde pequeña sintió que la música iba a ser su compañera de vida y eligió el violín como su instrumento a los 8 años.

Para Alejandra el puesto que ocupa actualmente en el Teatro Municipal es un avance positivo. “Estamos en tiempos en que la mujer está empoderada, que posee atributos que ahora son más necesarios que nunca. Me siento honrada que vean eso en mí y en mi trabajo”, dice.

En sus ensayos intenta crear un espacio tranquilo con mucha concentración y confianza, pues debe estar atenta a los detalles. “Es un momento sagrado, el silencio es esencial. Hay que estar en un estado mental de mucha apertura”, asegura.

Entre sus referentes se encuentran Isaac Stern en el violín, mientras que Carlos Kleiber y Leonard Bernstein la inspiran en la dirección. Estudió un máster y doctorado en la Universidad de Michigan, Estados Unidos, período en que comenzó a despertar su curiosidad por la dirección orquestal.

A su vuelta a Chile, en 2002, formó parte del proyecto de Orquesta Juvenil en Curanilahue y luego se hizo cargo de la Orquesta Regional del Bío Bío. Su amor por la música la ha llevado a todas partes, ha trabajado en orquestas de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, donde pasó tres años en Argentina a cargo de la Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe.

“La música me ha enseñado a no rendirme. Ya sea al enfrentar un pasaje técnico complejo en tu instrumento, o en los momentos más complejos de la vida, una debe desarrollar la resiliencia”, siente.

Alejandra confía en que el mundo se está equilibrando. Cada vez hay más mujeres asumiendo la dirección de orquestas importantes, como recién vio en la Budapest Festival Orchestra, donde se desempeñó como asistente de Ivan Fischer, uno de los más prestigiosos de la actualidad. “Se nota en la conformación de las orquestas. Allá el número de mujeres en la sección de cuerda es mayor al número de hombres, y es algo que en Chile también está pasando”, comenta.

“En los momentos más complejos de la vida, una debe desarrollar la resiliencia”.

 

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