Víctor Noble: un maquillista de Puerto Rico para el mundo

El conocido puertorriqueño estuvo de visita en la Isla liderando la mayoría de los maquillajes de San Juan Moda.

Por: Carmen Deliz Maldonado Rodríguez

Si hay una cualidad que define al puertorriqueño Víctor Noble esa es la perseverancia, la misma que puso en práctica desde el momento en que descubrió el talento innato que posee para maquillar logrando ser reconocido en la industria de la belleza local e internacional como uno de los mejores.

Prestigiosas publicaciones como Vogue, Elle, L'Officiel, Allure y Harper's Bazaar han sido testigos de la evolución de la carrera profesional del joven que se erradicó en la ciudad de Nueva York, pero que dio sus primeros pasos en el residencial Luis Llorens Torres, en Santurce. 

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Todo comenzó a sus 14 años, cuando se unió a FMG, un grupo donde una líder comunitaria reunía a jóvenes de diferentes residenciales públicos para ofrecerles una alternativa lejos de la criminalidad que los arropaba. La fémina los preparaba para convertirlos en modelos o los adiestraba en maquillaje y peluquería. Noble comenzó siendo peluquero, pero incursionó en el maquillaje y "me encantó. Yo dije 'esta es mi pasión, me encanta lo que estoy haciendo"", recordó.

No tomó cursos de cosmetología, el mayor de cuatro hermanos aprendió observando y así, marcando la diferencia en cada trabajo realizado, fue haciendo los contactos que en poco tiempo le dieron un empujón hacia el éxito. Uno de ellos lo recomendó en un salón de belleza. Allí expandió sus conocimientos y tuvo una gran oportunidad.

"El dueño del salón tenía que viajar a hacer una portada y me mandan a mí a hacer un editorial para la revista Caras. Ese día, cuando estaba en el set, me encantó tanto que cuando lo vi a los dos meses en la revista dije 'okay, esto es lo que quiero hacer"", comentó.

Con solo 15 años su agenda de trabajo comenzó a llenarse. Tanto así que no solo llamó la atención de un productor de vídeos musicales para trabajar con reconocidos artistas como India y Víctor Manuelle sino también de editores de moda y diseñadores. Definitivamente, la escuela pasó a un segundo plano, aunque debía asistir por instrucción de su mamá. 

"Siempre era bien enfocado en mis cosas y siempre era bien maduro. Mi mamá me dio bastante libertad. Desde los 10 años yo tenía llaves de mi casa y llegaba a la hora que yo quisiera, pero tenía que ir a la escuela al otro día", añadió.

Haciendo portadas y campañas para diferentes revistas en el País, llegó a trabajar en un salón de belleza de dueños puertorriqueños que vivían en Nueva York, los que con sus ideas inspiraron a Noble a hacer un trabajo que lo distinguía de los demás. 

A sus 18 años decidió brincar el charco y establecerse en la Gran Manzana sin saber hablar inglés, con poco dinero y con el sueño de dar a conocer su trabajo internacionalmente. Según relató, fueron muchas las vicisitudes, pero su positivismo y su fe lo ayudaron a no desenfocarse y a continuar hasta alcanzar su meta.

"Fue difícil porque me vi en tiempos que tenía más que un peso o dos pesos en la cartera como por cinco días y no podía hacer nada porque no tenía dinero, pero yo siempre trabata de estar tranquilo y positivo. No podía llamar a mi familia para que me enviaran dinero porque no cuentan con el capital para eso ni $20. Así que me las tenía que buscar yo, pero siempre me ponía a rezar y, gracias a Dios, al otro día me caía un trabajo", dijo.

Poco a poco logró superarse y 10 años más tarde Noble vive recorriendo el mundo con su trabajo. Nunca olvida sus raíces y asegura que todo lo ha hecho por su familia, para brindarles un futuro mejor.