Señales de que van a despedirte

Si por algo lo sospechas, espera lo mejor y prepárate para lo peor con este artículo.

Si hay algo que aprendes a detectar cuando llevas tanto tiempo trabajando en una oficina, es a detectar las señales de todo lo que pasa o pasará. Por ejemplo, cuando te van a correr.

Es todo un proceso, la verdad es que al principio no crees que sea posible, pero llega un punto en que no lo puedes evadir porque empiezas a sentir ese no se qué, como ansiedad cada vez que llegas a la oficina, te duele la panza cuando ves a tu jefe y en tu interior hay angustia.

Bien dicen, cuando el río suena es que agua lleva. Lo mejor es prepararte para detectar y reaccionar a tiempo ante lo inesperado. Checa las señales a continuación y que no te tome por sorpresa la próxima vez que te digan “Godínez, a la oficina por favor”.

Tu jefe te evade

La primera señal de que las cosas no andan muy bien, es cuando tu jefe, de darte los buenos días siempre, de pronto deja de aparecer en los pasillos los pasillos. Cuando vas a su oficina siempre está ocupado y no puede atenderte. Cuando le preguntas qué tal le va, sus respuestas son cortantes y no te mira a los ojos.

Tu jefe se vuelve menos accesible para ti. Si tienes un problema, ya no puedes resolverlo con él, sino con otra persona.

Ya no hay planes a largo plazo

SI tus tareas no van más allá de una o dos semanas para entregarse, lo mejor es que vayas pensando en otro trabajo.

Otra cosa es que cada vez te incluyen menos en los planes de la agencia y te enteras menos de las novedades.

Informes para todo

Les da por pedirte que entregues todo por escrito y las revisiones de lo que haces se hacen más frecuentes.

Generalmente, los reportes tienen fechas definidas, pero si de pedírtelos cada mes empiezan a pedírtelos cada semana, seguro están a punto de tomar una decisión importante.

El bicho raro

Lo peor es que en estas situaciones, todo mundo se entera antes que tú. Entonces empiezas a desencajar de todos los grupitos. Ya no eres el o la divertida de la oficina, o la guapa. Ahora empiezas a notar que tus colegas son algo condescendientes contigo, te ven con cara de &pobrecita&, o cosas por el estilo.

¿Me regalas cinco minutos?

Cuando tu jefe o coordinador repite esta frase más de una vez a la semana y luego te avienta un discurso sobre lo que tus colegas le han dicho últimamente sobre ti, que te nota dispersa, distraída, malhmorada, etc., hay dos opciones: es una especie de manipulación psicológica para presionarte y obligarte a renunciar por el ambiente de tensión que genera, o de plano tienes que cambiar tu actitud.

Antes de entrar en la paranoia debo decirte que lo que, por temas de conveniencia, la empresa siempre buscará primero tu renuncia y tratará de convencerte por todos los medios que ya no mereces estar ahí. Ese juego de manipulación y mentiras puede llevarte a creer que has hecho las cosas mal y angustiarte al extremo.

Tranquila, lo mejor es aprender a detectar esto a tiempo para evitar sorpresas. Difícilmente podrás hacer que cambien de opinión, el siguiente paso es tratar de salir por la puerta grande. Así que dedícate siempre a hacer lo mejor posible tu trabajo. Si te enfocas lo suficiente, no te costará trabajo cerrar ese ciclo.