Mi amor, dame mi espacio por favor

Deseaste irte a vivir con él, pero qué viene ahora…

No reclamo porque me guste, aunque mis amigos y familia afirmen lo contrario, yo sigo en pie firme diciendo que uno no tiene que conformarse con todas las cosas que no le gustan de la vida, porque creo que eso no es vida.

Al poco tiempo de dejar la universidad me fui a vivir sola, y créanme que se sintió increíble, pero mi impulsividad me llevó a otro nivel rápidamente y me fui a vivir con mi novio, debo decir que fue una decisión mutua, no llegué y me instalé sin su permiso, sino que teníamos ganas, llevábamos más de dos años juntos y siempre se quedaba en mi apartamento, por lo que cuando lo evaluamos seriamente, no hubieron mayores dudas….En qué estaba pensando.

Ahora con el paso de los meses lo sé, vivir con él es fantástico, hemos construido una rutina en base a cariño y preocupación, pero hace unas semanas me levanto con una sensación distinta, esa sensación de que no quiero convertirme en la dueña de casa perfecta todavía, sino que quiero volver a tener mi espacio, aunque sea poco, pero mío.

De repente ya no tengo mi muralla, suena raro, pero es cierto. En mi apartamento de soltera tenía una muralla entera donde puse fotografías de toda mi vida, de mis amigos, de mi familia y claramente de mi novio. Pero ahora esa muralla ya no está, cuando le insinué la posibilidad de que mi muralla volviera a nuestra casa juntos me dijo “claro amor, tengo algunas fotografías de mis papás y de mis amigos por ahí”. Claro que él iba a querer su propio espacio en esa muralla, pero la sola insinuación de que ya no sería sólo mía, mató todos mis planes.

No se trata de grandes cosas, pero si cosas que antes tenía y no valoraba lo suficiente como ahora. Me gusta poner la música fuerte los domingos y dejar las persianas abiertas para que la luz del sol entre directamente en mi rostro los días del fin de semana, y eso no le gusta a mi novio porque le gusta dormir sin el sol encima, pero también pensé en el otro lado, es decir ya no vivo sola, vivir con otra persona es un gran reto, porque por mucho que lo quieras, él no es tu, y tiene otros gustos que puede que no sean los tuyos,pero lo importante es conversar, no quedarse callada a esperar que a él se le ocurra qué te pasa, porque ten por seguro que esperarás mucho…

Hoy me levanté y la sensación se fue, debió ser porque ayer le conté mis dudas, y  su reacción fue buena, me dijo que ambos necesitábamos nuestro espacio y que no se trataba de opacar la personalidad ni los gustos del otro.

Mi muralla ahora sí que puede volver….