Chile: Piñera no indultó a Gabriela Blas, sólo rebajó su condena

La resolución sólo decretó una reducción de 12 a 6 años de prisión para Gabriela Blas.

Hace algunas semanas les contábamos la noticia de que una mujer aimará, quien lleva cumpliendo casi cinco de los 12 años de condena en la cárcel de Arica, tras ser acusada de abandono con resultado de muerte de su hijo mientras realizaba labores de pastoreo, podría recibir el indulto del Presidente de Chile, Sebastían Piñera.

Sin embargo, la tarde del 29 de mayo la resolución sólo decretó una reducción de 12 a 6 años de prisión, por lo que Gabriela Blas, recuperaría su libertad el próximo año. O incluso antes, dado que puede optar a beneficios.

Repasando los hechos, un 27 de junio de 2007 en las cercanías del volcán Tacora, Gabriela Blas no pudo dejar a su hijo de tres años con familiares, por lo que cargó al pequeño en su manta y salió a pastorear llamas y alpacas. Sin embargo, dos de sus animales se extraviaron, por lo que dejó a su hijo en un sector “sin peligros” aparente. Tras una hora de caminata, regresó sin encontrar a su hijo.

Por la mañana retomó la búsqueda sin éxito. Su desesperación la llevó a caminar 15 kilómetros hasta llegar a la localidad de Alcérreca en busca del apoyo de su familia. Allí denunció a Carabineros la pérdida de su hijo. “No sabía dónde más buscar, pero esperaba hallar su cuerpo”, explicó Blas en el juicio, donde agregó que la pérdida de su hijo “era un castigo de la Pachamama”. El pequeño fue hallado el 2 de diciembre de 2008 y habría muerto finalmente producto de las bajas temperaturas que tuvo que enfrentar en su extravío.

En el año 2010 se realizó el primer juicio, instancia en que fue condenada a 10 años y un día de prisión, su defensa interpuso un recurso de nulidad, pero unos meses más tarde, su pena fue aumentada a 12 años, argumentando su condena a abandono de un menor con resultado de muerte.

Frente a esto, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto, solicitando un indulto particular por parte del Presidente, -El que se convertiría en el primero de su gobierno-, fundamentando que “la pérdida del niño fue algo fortuito” y se asegura que “podrían existir alteraciones a las normas de integración y conciliación cultural desoyendo las particularidades de su etnia y tradición”.

Sin embargo, hoy el consenso nos sorprende y le otorga sólo un indulto conmutativo de rebaja de pena. ¿Por qué?

En un país donde la mujer está obligada a realizar diversos roles,  trato de ponerme en los zapatos de Gabriela y comprendo perfectamente que entre sus preocupaciones y obligaciones frente al riesgo de ser despedida, la presión de no perder el alimento y la mínima estabilidad para su hijo era su prioridad.

Es fácil escupir, inculpar y sentenciar, pero nadie está muy ajeno a esta realidad, en donde muchas mujeres dejan encerrados a sus hijos para poder ir a trabajar, aunque sientan en todo momento el corazón fracturado y no puedan dejar de pensar en ellos se ven obligadas a hacerlo, no siempre se tienen muchas opciones.  Por otro lado, cuántos niños no se han perdido e incluso muerto, en un instante de “descuido”, dónde entrañablemente la maldita culpa y el eterno dolor ¿No es suficiente condena?