Ser tía me enseñó que la verdadera felicidad está en los detalles más pequeños

Ser tía es una bendición que hay que vivir al máximo

Convertirte en tía es sin duda uno de los placeres más grandes de la vida. Tus sobrinos se convierten en tus cómplices de vida, a los que puedes guiar con tu sabiduría al tiempo que los conscientes.

Ser tía te enseña tanto sobre las cosas simples. De algún modo, vuelves a ser una niña que se divierte con películas Disney o comiendo golosinas "a escondidas" de mamá.

Tener sobrinos es una gran responsabilidad pero al mismo tiempo, no tienes la obligación de una madre. Puedes cuidar de ellos un momento y después devolverlos a casa, sabiendo que puedes volver a ellos cuando quieras (y eso hace que te extrañen más).

Aunque no están contigo todo el tiempo, tus sobrinos se convierten en tu prioridad.  Quizá no los cargaste en tu vientre pero desarrollas una relación inquebrantable con ellos. Tus sobrinos te ven como una figura de autoridad pero también como una amiga incondicional, dispuesta a darles los mejores consejos y jugar con ellos por horas.

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Gracias a ellos sabes lo que es amar de verdad y que la felicidad está en los detalles más pequeños como una carcajada. 

Has tenido tus experiencias y eso te permite ser en una guía para que tus sobrinos sean las mejores personas. a veces puedes ser un poco estricta con ellos pero otras, eres quien cumple los caprichos que sus padres no les dan (por eso eres su favorita).

Cuando te conviertes en tía, te das cuenta de que no hay nada más satisfactorio que el que tus sobrinos te vean con tanta admiración. De algún modo te conviertes en un modelo a seguir para ellos y estarás siempre presente conforme vayan creciendo.

Tus sobrinos pueden ser hijos de algún hermano o hermana pero también de esa amiga que te considera su hermana del alma. Es una sensación inexplicable cuando te avisan que te convertirás en tía. 

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Con tus sobrinos te olvidas del caos del mundo; son tu escape cuando sientes que todo está mal. Es imposible no reír cuando estás con ellos y eso te recuerda lo importante que es valorar hasta lo más pequeño que tienes.

Aunque es un alivio saber que no tienes la responsabilidad de cuidar siempre de ellos como sucede con sus padres, cada vez que te despides de ellos, sientes un gran vacío en el corazón. Pero sabes que cuando vuelves a verlos, tu mundo se ilumina.

Incluso en un día horrible, tus sobrinos pueden hacerte sonreír y hacerte sentir la mujer más especial e increíble del universo. Así que ámalos y cuídalos mucho porque serás una pieza clave en ellos cuando sean grandes. 

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