Razones por las que el mar tiene un poder curativo y anhelo reencontrarme con él

Cuando pase todo esto quiero volver a pisar la arena

Últimamente, con el confinamiento, he visto mi feed de Instagram lleno de fotos de mis contactos añorando los momentos en la playa.

Mi conclusión es clara: nos hace falta mar, arena y relajación. 

Científicamente el mar es bueno para nosotros, de acuerdo a lo publicado por la Universidad de Michigan, en su artículo Ocean Views Linked to better mental health, ver el mar sí es saludable.

Este estudio sostiene que "el aumento de las vistas del espacio azul se asocia significativamente con niveles más bajos de angustia psicológica".

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Esto podría explicar la tranquilidad que sentimos cuando estamos cerca de la playa y el ir y venir de las olas nos da paz.

Como parte de esta investigación los investigadores estudiaron la visibilidad de los espacios azules y verdes desde ubicaciones residenciales en Wellington, Nueva Zelanda.

Encontraron una menor predisposición a estrés y ansiedad por parte de las personas que participaron en el estudio.

Los beneficios del mar

Otros estudios sugieren que esas caminatas por la playa, que se vuelven parte de nuestra rutina, sí tienen un impacto directo en nuestro estado de ánimo debido a que al ejercitarnos segregamos endorfinas.

Y estas hormonas, entre otras cosas, alivian el dolor y contribuyen a desarrollar sentimientos de plenitud.

El agua salada es otro de los beneficios del mar, los minerales que la componen pueden ayudar a la piel, a que los músculos se relajen ya que la circulación de la sangre mejore.

A nivel personal, y de una forma más reflexiva, el mar siempre me ha ayudado a aclarar la mente. En los momentos en los que quiero relajarme por la rutina de la oficina o por las relaciones personales, el mar está ahí para calmarme con su ir y venir.

De manera espiritual, el mar tiene ese poder en mí, y en muchas de mis amigas, de llevarse lo malo (metafóricamente hablando), de sanarme y renovarme.

Por eso, cuando termine todo esto y sea prudente viajar, quiero reconectar con mi viejo amigo el mar.

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