"La belleza en lo cotidiano": la columna del Dr. Héctor Valdés

Esta semana no te pierdas la columna del Dr. Valdés sobre la pandemia.

Sin previo aviso y así, de un día para otro, todo cambió…

Un virus transformó la forma de vivir de todo el planeta en tan solo un par de meses. Ya nuestra rutina no es la de antes. Si vivíamos apurados cumpliendo con horarios y distintas obligaciones, hoy un “DETENTE” nos remese y nos hace replantearnos y reinventarnos. Ya no podemos caminar libremente por la calle, tampoco ir a nuestros lugares de trabajo o de estudio, y menos, juntarnos con amigos y visitar a nuestros padres o abuelos, para quienes aún tienen el privilegio de tenerlos consigo.

Ahora nuestra vida se reduce al confinamiento, al estar en casa y a compartir el día a día con nuestra familia.

Muchas veces buscábamos la felicidad fuera, en lo extraordinario, en algo material, y dábamos muchas cosas por sentado, pero hoy, nos encontramos disfrutando de las pequeñas cosas; una rica comida hecha en casa, el canto de los pájaros al amanecer, mirando el azul del cielo tras la ventana, sintiendo los rayos del sol rozar nuestra piel, mirando las estrellas y la luna cuando cae la noche, contemplando las coloridas hojas de los árboles del otoño tras su paso, en fin, tantas maravillas que la naturaleza nos regala  y que muchas veces dejamos de mirar, apreciar y admirar porque vivimos corriendo de un lugar a otro, “ocupados”, estresados, en medio de la bulliciosa ciudad atiborrada de gente.

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Hoy nos damos cuenta de que no hace falta marcharse a otro lado, ni hacer nada fuera de la común para ser felices. Solíamos vivir en modo “piloto automático”, ahora lo hacemos más pausados y contemplativos, percibiendo hasta los más mínimos detalles.

¿Se han fijado en la simpleza de los niños?, a pesar de estar encerrados se las ingenian con pequeñas cosas y viven el presente sin pensar en el mañana.

El coronavirus nos ha enseñado que no somos indestructibles, que somos frágiles y que la vida es un regalo y que disfrutar de un cuerpo sano es una bendición. Los invito a cuidar su alimentación en este tiempo, a hacer ejercicio y dormir, algo tan simple, pero tan básico para fortalecer nuestro sistema inmune y para mantener la mente despejada. Y a disfrutar del tiempo libre, administrarlo de acuerdo con sus gustos. Retomar esa afición u oficio que estaban en pausa o guardados en el baúl de los recuerdos, como; pintar, cantar, bailar, leer, bordar, cocinar, etc.

Para los filósofos en la antigua Grecia, el ocio era entendido como el goce de la vida, la búsqueda de la sabiduría. Sin duda, este tiempo de coronavirus será de mucho crecimiento personal para todos. A disfrutar de la belleza del día a día.

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