Cocinar es la clave para sanar las heridas del corazón

Cocinar es una de las formas más bellas de amor propio

En esta vida tan acelerada, llena de pendientes y preocupaciones, encontrar un respiro se convierte en algo imposible pero cuando haces la cocina se convierte en tu lugar feliz, eres capaz de todo.

Cocinar es más que sólo seguir una receta y mezclar ingredientes en un tazón. Y es que cuando realmente disfrutas de ella, eres consciente de que cada detalle cuenta. Cocinar es una ciencia pero también un arte en el que el corazón juega un papel importante. Quienes aman cocinar tienen una perspectiva muy especial de lo que es la felicidad.

Especialmente en esos días en los que sientes que todo se derrumba a tu alrededor, tu cocina se transforma en un refugio en el que te olvidas de todos los males.

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Y es que si te rompieron el corazón, si te dieron la espalda o las cosas no salieron como habías planeado, sabes que nada es más efectivo para sanar que ponerte a cocinar. Parece un cliché, sacado de una comedia romántica, pero es cierto.

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Todos pasamos por momentos complicados y cada quien tiene sus formas de sanar las heridas pero cuando lo tuyo es cocinar, tienes un arma muy poderosa. No sólo te da un respiro, sino que también te recuerda lo increíble que eres. Ya sea por la satisfacción que obtienes al descubrir que creaste un platillo delicioso o porque lo compartiste con alguien que disfrutó hasta el último bocado con una gran sonrisa.

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Cocinar puede ser divertido y emocionante; calma tu alma y te hace sentir bien. Es una inyección de felicidad automática  que te ayuda a distraerte de cualquier dificultad que estés atravesando.

Pero aunque pareciera que todo es caos, siempre es posible darle la vuelta a la situación, no importa si terminas cubierta de harina u oliendo a pimienta y hierbas italianas. Ese es tu respiro y tu forma de sanar el dolor.

Mientras creas un nuevo platillo, analizas tus emociones y entre un ingrediente y otro, encuentras la respuesta al problema. De pronto te das cuenta cómo todos esos pensamientos negativos que te invadieron antes de empezar, desaparecen poco a poco. 

Porque no importa qué tan elaborados o simples sean tus creaciones, cocinar es un acto de amor que enriquece tu alma.

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