Si tienes una sed constante de viajar, es probable que tengas un alma vieja

Viajar es una forma de llenar tu alma

Viajamos por las experiencias, por los momentos que son indescriptibles y que nos hacen sentir vivos de nuevo. Viajamos para conocer nuevos rincones y relacionarnos con otros estilos de vida; para probar comidas nuevas y enamorarnos de paisajes que son únicos. Viajar es necesario para sanar y si eres alguien que necesita hacerlo constantemente, quizá se deba a que tengas un alma vieja.

Con las almas viejas, la edad del cuerpo es solo un número. Su pensamiento difiere de los que lo rodean. Suelen tener conversaciones más profundas con quienes los rodean y son capaces de ver a través de los defectos y virtudes de otros como algo interesante que les deja una gran lección.

Tener un alma vieja significa muchas cosas: disfrutas de cosas simples como sentarte en un rincón a leer mientras tomas un café y ves a la gente pasar; desayunar con amigos o simplemente dar un paseo en el parque mientras sientes el sol en tu piel. Por ello, viajar adquiere un significado muy especial para quienes poseen un alma vieja.

Sabes que tienes un alma vieja cuando viajas porque no hay nada más fascinante que conocer personas nuevas. Disfrutas escuchar opiniones diferentes y debatir para entender otras perspectivas. Aunque a veces sueles ser muy solitaria, te gusta cuestionar a quienes te rodean y aprender de ellos a través de sus historias.

Las almas viejas tampoco encajan en las normas de la sociedad, prefieren seguir tu propio camino, incluso si eso significa perder algunos conocidos de vez en cuando. Como nada ni nadie te ata, a menudo eliges seguir tu pasión por los viajes y explorar nuevos códigos postales sin importar lo que otros digan.

Si tienes un alma vieja, significa que ves más allá de lo que otros ven. Es por esto que viajar te da ese respiro que tanto necesitas de la rutina. 

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Como un alma vieja, tus emociones están al límite cuando viajas. Cuestionas todo lo que ves y tratas de encontrar la forma en la que puedes aportar al lugar al que vas. Disfrutas de otras culturas y paisajes pero no ignoras la realidad de otras personas. Estás consiente de las injusticias del mundo y las sientes en lo más profundo del corazón.

Buscas la felicidad espiritual en lugar de las posesiones materiales y prefieres una vida de paz y tranquilidad.  Tienes una visión filosófica de la vida y ves el mundo a mayor escala que la mayoría de las personas. Cuando te enfrentas a problemas, tratas de verlo como una experiencia de aprendizaje y consideras tus dificultades como parte de tu viaje en general.

Como un alma vieja, no puedes quedarte quieta pues sabes que hay muchas más cosas que aprender y rincones que explorar.

Las experiencias que pueda tener mientras viajas, ya sea en tu propio país o en un continente diferente, son infinitas. Los recuerdos que harás y las personas que conocerás cambiarán tu vida y aunque a veces habrá decepciones y las cosas no siempre saldrán según lo planeado, esas son las experiencias que te llenarán más

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