Quien graba todo el tiempo su vida se está olvidando de vivirla

Dependemos demasiado de la tecnología.

La Era de la selfie

Estamos en la Era de la selfie, del narcisismo, de grabar absolutamente todo. Queremos tener todo registrado, mostrar al mundo lo increíble que es nuestra vida, lo padre que es ser nosotros, y al mismo tiempo cele nuestros triunfos.

Ya compartimos nuestra vida sin siquiera pensarlo y muchas veces esto impide que la disfrutemos. En un concierto estamos más preocupados que salga bien el video con buena definición, a saltar, gritar y cantar libremente.

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Vamos a los museos sin un contexto, y sin saber del artista solamente porque vimos todos tenían ahí su selfie. Construimos de forma digital un mundo ideal que nos pone más nostálgicos porque sabemos que en realidad esa no es nuestra vida, al menos no es el panorama completo.

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Muchos influencers nos muestran una forma perfecta de vivir, y aspiramos a lo mismo. ¿El problema? No es real. Nadie está feliz todo el tiempo, ni se ve bien siempre, ni es tan divertido, o amable.

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Todos tenemos días buenos, días malos, momentos de enojo y momentos de gran simpatía. Somos mucho más complejo que una fotografía riendo con un Starbucks en la mano, y es momento de enfrentarlo. 

Comencemos a preocuparnos menos por los likes, y más por nuestra vida real. Estar tan inmersos en los teléfonos nos está obligando a vivir más en automático, y a perder las relaciones reales que existen.

Estamos en la época de la tecnología, y ya dependemos de ella. No se trata de cerrarle la puerta a ella, solamente encontrar un balance.

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