Estudio revela la causa de envejecer a ritmo acelerado

Existe la edad biológica y la edad real

No hay discusión con el hecho de que nuestra sociedad está obsesionada con la edad. A menudo nos hacemos preguntas como "¿Soy demasiado viejo para hacer eso?" o "¿Soy demasiado joven para usar esto?" Pero según un nuevo estudio, lo que realmente debería preocuparnos es nuestra edad biológica, que es la edad que parece nuestro cuerpo, no la edad que realmente tenemos en años cronológicos.

El estudio, publicado en la revista Current Biology, mostró que los cambios en el ADN que ocurren durante nuestra vida pueden aumentar significativamente la edad biológica, lo que puede hacernos mucho más susceptibles a las enfermedades relacionadas con la edad.

 

Una colaboración entre las universidades de Edimburgo y Glasgow, los investigadores recolectaron datos de más de 1,000 adultos mayores para determinar qué tan grande era la brecha entre la edad biológica y cronológica de cada participante, y cuánto estos cambios en el ADN, llamados mutaciones somáticas, jugaron un papel en esa brecha

Los resultados mostraron que el 6% de la población con mutaciones somáticas tenía una edad biológica casi cuatro años mayor que los participantes sin las mutaciones. Según los investigadores, las mutaciones somáticas pueden afectar la forma en que funcionan las células madre de la sangre, lo que puede hacer que las personas sean más vulnerables a enfermedades como el cáncer de la sangre, las enfermedades cardíacas y la demencia.

 

De hecho, el estudio fue financiado por Alzheimer's Research UK, una organización benéfica de investigación que tiene como objetivo derrotar a la demencia.

Entonces, ¿cómo prevenimos estas mutaciones somáticas y nos protegemos contra las enfermedades relacionadas con la edad? Según Ilene Ruhoy, neuróloga integradora, "Nuestros genes son vulnerables a las exposiciones, incluidos los tóxicos en el agua, el aire y los alimentos, así como al estrés, las infecciones, las enfermedades crónicas y trauma (tanto físico como emocional)".

 

Cuando se trata de proteger nuestros genes a largo plazo, recomienda limitar nuestra exposición a estas toxinas y traumas tanto como sea posible. "En segundo lugar, deberíamos aumentar el consumo de alimentos antiinflamatorios como las verduras de hoja verde oscura, los brotes, las verduras crucíferas y las semillas y evitar los alimentos que son proinflamatorios", dijo.

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