5 formas de acelerar tu metabolismo después de los 30 años

No te rindas y aplica estos trucos

Cuando estamos en nuestros 20 años vemos muy lejos los estragos del paso del tiempo presentes en personas mayores a nosotros. Pensamos que faltan siglos para que se comience a ralentizar nuestro metabolismo… hasta que nos despertamos un día con 30 años y notamos que perdemos más lentamente aquellos kilos que acumulamos en vacaciones y en las fiestas.

A medida que envejecemos es natural que haya cambios en el metabolismo y en el funcionamiento de nuestro cuerpo, pero debes saber que siempre hay opciones para acelerar el metabolismo, ponerlo en marcha y conservar nuestro organismo en óptimo estado y funcionamiento.

Cómo acelerar el metabolismo después de los 30 años

Come lo suficiente

Es erróneo pensar que bajarás de peso al comer menos. Al consumir menos alimentos, tu cuerpo puede perder masa muscular y provocar que le metabolismo se ponga más lento. “La falta de alimentos es tan peligroso como comer en exceso”, manifestó la nutricionista Carolyn Brown en el portal Best Life. Debes comer lo suficiente para sentirte satisfecho y con energía.

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Cocina con aceite de oliva

Las grasas saludables ayudan a tu cuerpo a funcionar mejor, permiten sofocar el hambre y acelerar el metabolismo. Las grasas saludables monoinsaturadas, como el aceite de oliva, pueden ayudar al cuerpo a quemar calorías.

Incluye en tu dieta las yemas de huevo

Comer el huevo entero es beneficioso para acelerar el metabolismo. La yema contiene muchos nutrientes que estimulan el metabolismo, incluidas las vitaminas liposolubles y los ácidos grasos esenciales.

Consume proteína diariamente

Mientras más músculo tengas, más calorías quemarás, sin importar lo que estés haciendo. Comer proteínas te ayudará a conservar los músculos que hayas desarrollado haciendo ejercicio y además, mantendrá tu metabolismo en buen funcionamiento.

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Debes dormir mejor

“La falta de sueño puede causar varios problemas metabólicos”, comenta al respecto el nutricionista Seth Santoro. “Puede causar que quemes menos calorías, no controles el apetito y experimentes un aumento en los niveles de cortisol, que almacena la grasa”, añade.

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