Cuatro estrategias para superar la ansiedad social

Una psicóloga nos ofrece el camino para no fracasar en un evento.

Nuestros nervios tienen a traicionarnos ante un reto social: una fiesta, una presentación en la oficina o una cita con el chico que tanto te gusta. Las manos sudorosas, el corazón acelerado, el rostro enrojecido y las palabras que no salen suelen ser algunos síntomas de esa ansiedad social que nos atrapa.

La doctora en psicología Jill P. Weber, autora del libro Técnicas Probadas para Detener la Ansiedad, afirma que debemos salir del círculo vicioso que nos empuja a aislarnos. “Esta respuesta es una forma de reducir la ansiedad en el momento, pero a la larga nos aleja cada vez más de nuestro deseo natural de tener relaciones cercanas o intercambios sociales significativos”, dice.

Por ello, mientras más te conectes con los demás más fácil será todo. Para iniciar este camino, Weber propone cuatro estrategias.

Hablar

Antes de ingresar a su próximo evento social, piensa en dos o tres temas de los que puedas hablar. “Desafíate a ti misma para discutir estos temas sin importar cuán ansiosa te estás sintiendo”, dice la psicóloga.

Aconseja también aprender a escuchar a otros y saber cuándo intervenir, para que esa persona se sienta especial. Haz varias preguntas y reflexiona sobre lo que dice.

Hacer contacto visual

Aunque te cueste, debes intentarlo. Varias investigaciones revelan que mirar a otros a los ojos disminuye la ansiedad social.  “Nuestros sistemas nerviosos se conectan a través del contacto visual. Mirar a los demás y ver la bondad, la calidez o el interés le da a tu cerebro la respuesta en el momento que dice que eres querido y bienvenido”, destaca Weber.

Imagina los peores escenarios

Antes de entrar en la próxima situación que sabes te pondrá nerviosa, haz una lista de lo que temes. En una columna escribe cómo lidiarías con esa situación y dale una respuesta positiva. Si por ejemplo crees que te van a ignorar, entonces planea mantenerte ocupada escuchando a todos y haciendo contacto visual.

Respira

Por última, la doctora Weber recomienda respirar para que tu cuerpo se siente más relajado. “Cada vez que respiras profundamente y exhalas, cambia tu sistema nervioso. El ritmo cardíaco comienza a disminuir, las palmas dejan de sudar y volverás a ser encantadora”, afirma.

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