6 poderosas afirmaciones que te ayudarán a superar la pérdida de un ser querido

Estas afirmaciones te ayudarán a sanar cuando lo necesites

Nadie está preparado para la muerte de un ser querido; no importa cuánto lo veas en películas o lo leas en libros, realmente para nunca sabremos cómo afrontar que nunca lo veremos ni escucharemos de nuevo. Creemos que nuestra familia y amigos son inmortales y que vivirán tanto como nosotros, desafortunadamente, a veces no hay nada tan definitivo como la muerte y tarde o temprano llegará para todos.

Pero dentro de todo el dolor que puedes estar sintiendo, debes saber que saldrás de esto. A medida que pasa el tiempo, las heridas tienden a sanar y aún cuando nunca lo hacen completamente, sin darte cuenta, irán doliendo menos. La vida te dio un puñetazo en la cara y sobreviviste. No importa cuánto tiempo haya pasado, desde el instante en que enfrentaste una pérdida, te convertiste en una persona diferente, más fuerte.

La muerte es fea. La muerte es triste. La muerte es odiosa. La muerte es confusa. Te entristeces, aceptas, sigues adelante o no lo haces. Estas etapas toman un tiempo diferente para todos. Pero es justo cuando más desesperada y asustada te sientes, cuando puedes encontrar la luz que te devolverá la respiración y la sonrisa.

Estas afirmaciones te ayudarán a sanar las heridas conforme vayas repitiéndolas en esos momentos de oscuridad.

 

Una afirmación es una declaración y un pensamiento positivo para ayudarlo a avanzar hacia la paz y la felicidad. Por eso, en momentos de tristeza, una afirmación puede permitir a la mente pasar de un pensamiento negativo a uno positivo e incluso puede transformarte.

 

En mi tristeza, me amo

Es inevitable sentir tristeza ante la pérdida de un ser querido pero nunca debes olvidar el amor propio. Por más que te sientas perdida y confundida, el amor a ti misma siempre te dará la fuerza que necesitas. Eres una persona fuerte, independiente y valiente. Eres un ser completo por ti misma, incluso cuando sientes que te caes en pedazos. Puedes romperte, eres humana pero también puedes volver a juntar las piezas de nuevo. Fuiste feliz con esa persona y volverás a serlo.

Está bien tomarse el tiempo para llorar

Llorar es parte del proceso de duelo. No tienes que manejar la angustia con la cabeza bien alta todo el tiempo. Se te permite llorar antes de dormir por la noche; llorar por lo mucho que extrañas; llorar porque sí. Pero nunca permitas que las lágrimas superen las sonrisas. Así como puedes llorar, también puedes sonreír.

Dejo de lado mi dolor, pero me aferro a mi amor por mi ser querido.

A veces nos vemos atrapados en la idea de la pérdida como un evento que nos destruye la vida y olvidamos que estamos equipados para manejarla. El dolor no tiene por qué definir el resto de tu vidaPuedes estar triste y fuerte al mismo tiempo. Siempre hay espacio para llorar y amar a tu ser querido. Encontrarás una fuerza inesperada ante la pérdida y aunque reconocer y aceptar no siempre es fácil, es sumamente importante. Piensa siempre en el amor de esa persona.

He vivido y amado. Doy y recibo amor hoy.

El hecho de que tu ser querido no esté más, no significa que no vuelvas a recibir ni dar amor. Concéntrate en lo mucho que puedes amar a tus otros seres queridos que siguen contigo. Mantén los brazos abiertos para recibir su amor y no olvides nunca cuánto amaste a esa persona que se fue. Si bien puedes sentirte sola algunas veces después de una pérdida, siempre es bueno recordar que en realidad no lo estás.

El duelo lleva tiempo. Soy paciente con mi proceso de curación.

Aunque en este momento no se siente así, la realidad es que a medida que pasa cada minuto, hora y día, estás sanando y avanzando hacia un momento en que te sentirás mejor. Si bien es posible que no puedas ver cuándo terminará la pesadilla, es bueno recordar que siempre te estás moviendo hacia ese momento y que el cierre y la curación están adelante, nunca atrás y nunca en el mismo punto donde estás ahora. Vive tu proceso, pero no te estanques. Escucha y aprende de los demás pero no olvides que cada quien lo vive de manera diferente. No te presiones.

Perdono a quien ya no está y agradezco el tiempo que pasé a su lado.

La muerte es definitiva y nadie tiene el poder de controlarla. Perdona y no guardes rencores. Haz a un lado el arrepentimiento de lo que pasó y lo que no y concéntrate en lo que pasaron juntos. Si bloqueas los recuerdos para evitar el dolor, entonces pierdes trozos de tu vida. Ser capaz de recordar sus recuerdos con quien ya no está también es clave para curarse de su pérdida.

 

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