Cinco maneras en las que la piel refleja el estrés

El estrés, en el peor de los casos puede hasta desembocar en una depresión.

El estrés puede modificar la conducta de las personas y hacer severos daños a tu cuerpo, en el peor de los casos puede hasta desembocar en una depresión. Y los efectos no solo los siente el organismo, también puede afectar tu piel de diversas formas.

Te presentamos cinco efectos negativos que puede acarrear el estrés en la piel. Está atenta a estas señales y aprende a evadirlas:

1-Líneas y arrugas

Las arrugas y líneas de expresión también pueden ser evidencia del estrés. Tras repetir mucho algunos gestos (involuntariamente, claro), empezaremos a ver las marcas en la frente, al costado de los ojos o en la comisura de los labios. Con el yoga facial, fomentaremos la circulación sanguínea y aceleraremos el metabolismo.

2-Desencadena más producción de grasa y acné

Si bien el acné suele estar ligado a los cambios hormonales, también puede suceder que el estrés diario lo haga aparecer. Para combatirlos podemos usar alguna crema, limpiar el rostro de la suciedad diaria y tal vez cuidar nuestra alimentación.

3-Inflamación e irritación

El estrés también hace que aparezcan erupciones, psoriasis, eczemas, dermatitis o rosácea. Es que el estrés hace que a la piel le sea más difícil protegerse y esta debilidad es la puerta de entrada tanto para estas afecciones como para el acné. Lo aconsejable es visitar a un dermatólogo.

4-Ojos y párpados cansados

Las famosas ojeras también son señal de estrés. No solo aparecerán por el cansancio del trabajo sino también por la falta de sueño. Para eso, una estrategia es el yoga o la meditación.

5-Pérdida de cabello y uñas escamadas

Muchas personas experimentan caída del cabello como consecuencia del agotamiento y el estrés. ¿Cómo? Produciendo más cebo del normal. Otra consecuencia puede verse en las uñas: ya sea que nos las comamos o que se escamen.

Una excelente forma de deshacernos del estrés es hacer actividad física de forma regular. Esto significa, al menos 30 minutos diarios. Otras estrategias son mantener una alimentación adecuada y practicar técnicas de relajación.

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