Cuando la duda nos bloquea, atenta a la “hiperracionalización”

Podríamos hablar de la hiperracionalización como el producto de la explotación de la lógica y el despido de la intuición.

La hiperracionalización es un tipo de duda patológica que bloquea a la persona. Es común en aquellas personas que son extraordinariamente lógicas, racionales y carentes de espontaneidad. Por lo otro lado, esta condición entraña un gran malestar a la persona que la padece.

De hecho, en muchas ocasiones la emoción y la intuición juegan un papel importante en las decisiones que tomamos.

La duda nos hace indecisos, pero en muchas ocasiones también sabios y prudentes. Por otro lado, podríamos hablar de la hiperracionalización como el producto de la explotación de la lógica y el despido de la intuición.

En problema está cuando una persona hiperracionalizada suele enmarañarse en la duda hasta el punto de verse atrapado en ella. Cuando nos apoyamos demasiado en la lógica terminamos por ser inoperantes. Así, la hiperracionalización genera ansiedad, reforzando sin querer nuestra pasión por la lógica; la misma que nos ahoga.

Una de las principales características asociadas a la hiperracionalización es la dificultad para aceptar los errores. Es decir, es necesario enfrentar el hecho de que en la vida se cometen errores. Sin embargo, las personas que hiperracionalizan no son capaces de ello.

En ocasiones, las grandes explicaciones detalladas, o las palabras apabullantes, esconden un deseo de mostrar inteligencia. Cabe recordar que los seres humanos no sólo tenemos un cerebro para pensar, ya que somos un sistema formado por ideas, sensaciones, y emociones.

Los expertos aseguran que lo ideal es ser “equilibrados” y aceptar los errores. Dejar que nuestra vida, de vez en cuando, se guíe por las emociones y la intuición. De esta manera, tendremos una felicidad plena y no seremos presa fácil de la “hiperracionalización”.

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