La realidad detrás de ser una persona “demasiado sensible” que nadie entiende

Ser "altamente sensible" es una realidad que está lejos de ser dramático o exagerado

Ser una persona altamente sensible no es una reacción exagerada o una dramatización excesiva de una emoción. Las personas que tienen los sentimientos a flor de piel, no pueden evitar reaccionar ante ciertos eventos o palabras como lo hacen porque esa es su naturaleza.

Todos tenemos nuestras luchas, ya sean circunstancias difíciles en la oficina, en el hogar, tragedias familiares o batallas emocionales. Muchas veces no es fácil entender lo que pasa o ayudar a otros a superar las dificultades. A veces lo que es solución para unos, para otros no y lo que para unos es simple, para otros es  una verdadera tormenta y la realidad es que aquellos que son altamente sensibles, tienen una maldición y una bendición en su interior.

Ser una persona altamente sensible es tener la habilidad para poder escuchar. Es capaz de asimilar, absorber e ingerir información fácilmente y reflexionar sobre ella de una manera increíblemente profunda. Ser una persona altamente sensible es reflexionar de una manera que muchas personas no sabrían cómo.

Es tener empatía hacia el entorno, de modo que una persona altamente sensible puede saber de inmediato cuando algo está mal y cuando algo está bien. Es también un don natural que permite escuchar a alguien y ponerse en su lugar, sin juzgarlo.

Pero para ser feliz, una persona altamente sensible necesita tiempo para estar a solas, para llorar, para suspirar y para analizar la vida a profundidad. No necesita que le estén diciendo que "deje de ser tan dramática o exagerada" ni tampoco escuchar que no debe "tomarse las cosas tan a pecho". Ser demasiado sensible ya es bastante agotador y sólo hace falta un poco de comprensión.

Cuando alguien es demasiado sensible, las transiciones pueden ser difíciles, más que para cualquiera, ya que pueden convertirse rápidamente en una gran cantidad de estrés abrumador. Incluso los cambios positivos, como comenzar una nueva relación o mudarse a una casa de ensueño, pueden ser sobre estimulantes y requieren un período de ajuste extra. No presiones.

Y sí, cuando se trata de relaciones interpersonales, aquellos que son altamente sensibles tienden a anhelan conexiones profundas. Por eso, pueden llegar a aburrirse o inquietarse ante aquellas relaciones que carecen de una interacción significativa. Esto también significa que los "altamente sensibles" tienden a ser selectivos con las personas que ingresan en sus vidas. Querrán sumergirse profundamente en tu alma y conectarte contigo de una manera más íntima. La superficialidad y la hipocresía no caben en ellos.

A veces es difícil de explicar pero ser una persona altamente sensible no es ser débil. Es ser lo suficientemente fuerte como para enfrentar toda una coalición de situaciones y emociones para encontrarle solución a la vida. Hay muchos que quisieran poder mostrarse dolidos o abrumados pero el miedo a ser rechazados, los hace parecer que nada les afecta y "tragar" las emociones, es un problema. Si algo se puede aprender de los que son altamente sensibles, es la importancia de tener la fuerza para decir la verdad sin importar lo que digan los demás.

 

Te recomendamos en video