¡Comprobado! Quejarse con un compañero sobre el trabajo es beneficioso para tu salud mental

Así lo reveló un reciente estudio.

Una sesión de desahogo en el trabajo con nuestros amigos o compañeros siempre es relajante y ahora la ciencia ha comprobado que le hace bien a tu salud mental.

Así como lo lees. Vanessa Pouthier, investigadora de la Universidad de Milbourne, estudió a un equipo de profesionales de la salud en un hospital de Estados Unidos durante todo un año.

A lo largo del estudio, la doctora descubrió que lamentarse o bromear sobre el trabajo puede ayudar a mejorar el estado de ánimo y construir mejores relaciones entre compañeros:

“Estos rituales de protesta ayudaron a los médicos y enfermeras a darse cuenta de que sentían lo mismo respecto a ciertas situaciones. Al participar en esas pequeñas reuniones, procesaron parte de esa energía negativa y se sintieron con más energía positiva”, dijo la investigadora.

En pocas palabras, hablar mal de tu trabajo puede aliviar el estrés, construir mejores relaciones y aumentar la productividad.

Quéjate sin exceder los límites

Según explica la profesora Aran, hay varios tipos de quejosos: “el que comunica sus problemas de modo que alteran el clima laboral y la capacidad de concentración del resto de los trabajadores”, que los califica de quejosos crónicos.

Otro es el típico “yo opino”. Se refiere al empleado que está todo el día criticando todo y siempre se siente inconforme.

En este caso Aran considera que estas personas son “totalmente reconducibles” si se les implica en un proyecto que les agrade y en el que puedan sentirse integrados, para convertirse en empleados responsables y disminuir los rumores de pasillo.

Plantea tus quejas a tus jefes de la manera correcta

Dos expertas de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) proponen que para comunicar adecuadamente sus quejas ante sus jefes primero hay que analizar lo que se quiere explicar y cómo comunicarlo es de vital importancia si queremos conservar nuestro puesto de trabajo, y que no se nos tache de “quejumbrosas crónicas”.

“Si tu disgusto se debe a que intentas mejorar tu productividad o la de tu empresa, es probable que, si sabes plantearla, sea bien recibida”, explica Eva Rimbau, profesora de Economía y Empresa de la Universidad a Distancia.

Por esta razón, “el trabajador debe ser asertivo si quiere que sus problemas se tengan en cuenta”, añade Gina Aran, profesora del Máster de Dirección y Gestión de Recursos Humanos de la UOC.

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